La subida fiscal récord que asfixia a la clase media
¿Cuánto hay que ganar en España para que Hacienda deje de tratarte como clase media y empiece a tratarte como rico? La horquilla que se maneja en el análisis fiscal es incómoda: desde 21.000 euros y hasta 60.000, el trabajador carga ya, según ese análisis, con la mayor subida de presión fiscal de toda la Unión Europea. No es una impresión de barra de bar. Ocho millones de contribuyentes de esa franja abonan la mitad de la recaudación total del IRPF, unos
50.000 millones de euros. El Gobierno quiere elevar la recaudación un 12% en 2024 y el esfuerzo recae, según los números que maneja el análisis, sobre las rentas medias y no sobre las altas.
¿Cuánto paga la clase media en impuestos?
Ocho millones de declarantes con rentas entre
21.000 y 60.000 euros aportan la mitad de la recaudación total del IRPF: 50.000 millones. Sobre ese grupo se han acumulado
69 alzas fiscales desde 2019, según el recuento que acompaña al análisis. El argumento oficial es que quienes tienen más recursos deben contribuir en mayor medida al sostenimiento del Estado del bienestar. La discusión arranca en otro punto: dónde se coloca la frontera de «quienes más tienen». Un sueldo de 21.000 euros no es riqueza en casi ninguna provincia, y para una familia con hipoteca y niños es una renta justa, sostiene el análisis. Esa es la paradoja que recorre todo el asunto: la franja llamada a sostener el sistema acaba siendo la que lo financia.
Por qué sube el IRPF sin que suban los tipos
Según el diagnóstico que se repite en el debate, la tarifa del IRPF no se ha actualizado con el IPC. Ahí está el mecanismo que señalan varios participantes. Un trabajador al que le suben el sueldo lo justo para compensar la inflación asciende de tramo y paga un porcentaje mayor, aunque su poder de compra no mejore. El impuesto es el mismo; lo que se mueve es la renta. Se trata, según quienes lo plantean, de una
subida encubierta que no aparece en ningún anuncio y que deja al asalariado con menos dinero en términos reales. Los casos que circulan son elocuentes: un forero cuenta que le subieron 240 euros brutos al mes y que, tras saltar de tramo, en neto no llega a 100; otro señala que la Agencia Tributaria le devuelve 70 euros después de un año entero de retenciones. Quien no entiende la mecánica cree que le han bajado los
impuestos porque le devuelven algo.
La cuota de solidaridad que llega desde 2025
La reforma de pensiones añade otra capa al edificio. A partir de 2025, los salarios que superen la base máxima de cotización soportarán una cotización adicional —el llamado recargo o
cuota de solidaridad— que crece a medida que sube el sueldo y cuyo tipo máximo llegaría al
7% según el cálculo que maneja un participante. El Ejecutivo lo presenta como un mecanismo de justicia contributiva. El detalle incómodo es a quién alcanza: también a trabajadores que rondan los 54.000 euros, una cifra que con cargas familiares no es precisamente una fortuna. A la vez, y según un participante, la base máxima de cotización se ha elevado por encima de la pensión máxima, de modo que un sueldo alto cotiza cada mes por encima de lo que podrá cobrar después. Fedea ha advertido de que la UE debería rechazar la reforma de pensiones incluso si eso retrasa la entrega de fondos comprometidos.
¿Cuánto se lleva el Estado de un sueldo alto?
Las cuentas que hacen quienes detallan su nómina en el debate no dejan margen al optimismo. Según los cálculos de un participante, un salario bruto de
70.000 euros se queda en 47.000 netos: menos de 4.000 euros al mes en doce pagas. Otro contribuyente con ingresos superiores afirma haber pagado
49.384 euros solo de IRPF y alrededor de 60.000 sumando Seguridad Social e IVA, antes de impuesto de patrimonio, peajes y seguro médico privado. Otra estimación de un forero suma todos los tributos, especiales y tasas incluidas, y concluye que el Estado se queda cerca del 66% de la renta generada; la misma fuente calcula que se trabaja para el Estado unos 266 días al año. El IVA ayuda a entender la deriva, siempre según lo expuesto en el hilo: nació en 1986 con tres tipos —12% el general y 33% el incrementado— en sustitución del antiguo ITE, y hoy se mueve entre el 4% y el 21%. Ya hay quien propone un tipo único del 25%. En competitividad fiscal, España figura en el puesto 31 de 38 países analizados, en dirección contraria a la tendencia europea de alivio tributario tras la pandemia y la guerra de Ucrania.
El desglose fino de esa carga —retenciones, cotizaciones patronales y tributos indirectos uno por uno— es lo que usan algunos participantes para sostener sus cifras, que otros no dan por buenas.
El sueldo de los diputados sube un 2,5%
Mientras se discute el esfuerzo de las rentas medias, el Congreso tiene previsto elevar su propio salario un
2,5%: 3.220 euros al mes, complementos aparte. La coincidencia no demuestra nada por sí sola, pero alimenta la sensación de que el ajuste siempre lo paga el mismo lado de la mesa.
Se puede subir la recaudación, se puede defender el Estado del bienestar y se puede, al mismo tiempo, deflactar la tarifa del IRPF para no castigar a quien solo ha cubierto la inflación. Lo que no se puede es llamar ricos a los que sostienen la mitad del impuesto y esperar que aplaudan.
Y hasta ahí llega el análisis. El resto lo cuenta la nómina de cada mes.