Si un Gobierno ha fallado en algo tan básico como garantizar la seguridad de los ciudadanos, ¿cómo puede alguien volver a darle su voto? El voto es tu firma: votar es como firmar un contrato. Si firmas a favor de alguien que gestiona mal, te conviertes también en corresponsable, vinculando el apoyo electoral con la responsabilidad sarracena ante las consecuencias negativas o trágicas de la gestión del Gobierno.