La clase media se queda sin piso y sin coche nuevo
¿Cuánto tiene que ganar un trabajador corriente para comprar una casa y estrenar coche en España? Cada vez más, la respuesta no depende del sueldo, sino de lo que aporten los padres. Los análisis económicos constatan que la clase media está en retroceso, pero quizá las estadísticas se quedan cortas: la OCDE la define como los hogares con ingreso disponible entre el 75% y el 200% de la mediana nacional, y ese umbral no refleja la sensación real de caída.
La vivienda se ha convertido en el primer campo de batalla. Quien no hereda un piso o no tiene a unos padres que pongan la entrada, malvive en alquiler. Y el coche nuevo, símbolo clásico del ascensor social, ha quedado para mejor ocasión.
El argumento demográfico añade presión al asunto: 1,2 millones de nuevos residentes al año que también quieren su trozo del pastel de los servicios públicos. Se discute incluso si España, con 30 millones de habitantes, no mantendría un PIB industrial similar con mucho mejor reparto per cápita.
Hay quien celebra que el capitalismo sea una máquina de crear riqueza. La máquina, sin embargo, no parece repartir entre los que solo tienen su nómina. Entre herencias, hipotecas imposibles y precios que suben, la clase media aprende a encajar. Con un poco de suerte, el testamento llega a tiempo.