La patronal catalana pide regularización masiva: "Los necesitamos como el aire"
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, ha defendido la regularización de inmigrantes sin papeles con una contundencia que no admite matices: "Por la productividad y competitividad de las empresas catalanas y españolas, los empresarios necesitamos la inmigración como el aire que respiramos cada día o el agua que bebemos". La declaración, recogida en varios medios, ha reabierto el debate sobre el papel de la inmigración en el mercado laboral.
La patronal catalana no se anda con rodeos. En un contexto de envejecimiento poblacional y falta de mano de obra en sectores clave como la hostelería, la construcción y la agricultura, Sánchez Llibre considera que la regularización es una necesidad económica, no una concesión. La economía catalana, con un paro en torno al 9%, necesita cubrir puestos que los trabajadores locales no quieren ocupar. Pero la petición choca con el relato de quienes ven en la inmigración una amenaza salarial.
¿Más oferta de trabajo, menos salarios?
El argumento es clásico: un aumento en la oferta de trabajadores, especialmente en segmentos de baja cualificación, tiende a presionar a la baja los salarios. La experiencia de otros países sugiere que el impacto es moderado y depende de la elasticidad del mercado. En Catalunya, los salarios en sectores como la limpieza o la agricultura ya son bajos; una regularización masiva podría estabilizar la oferta, pero también reducir el poder de negociación de los empleados actuales. La CEPYME, por su parte, apoya la medida, mientras los sindicatos piden garantías.
La paradoja es que, mientras la patronal reclama más inmigración, la tasa de cobertura de la Seguridad Social roza el 80% y hay 3,2 millones de ocupados en Catalunya. El mercado laboral no es homogéneo: faltan camareros y albañiles, pero sobran titulados universitarios. La regularización, si se acompaña de formación, podría aliviar el desajuste, pero sin ella, el riesgo de precarización es real.
Un debate enquistado
La declaración de Sánchez Llibre no ha caído en saco roto. Mientras unos lo ven como un acto de realismo económico, otros lo interpretan como una tentativa de abaratar el factor trabajo. El propio presidente de Foment reconoció que "sin inmigración, la economía catalana se paraliza". La pregunta que sobrevuela es si la regularización servirá para integrar o para perpetuar un mercado laboral de dos velocidades.
Con estos mimbres, el debate sobre inmigración y economía no se resolverá con titulares. Los datos disponibles hasta la fecha apuntan a que la inmigración tiene un efecto neto positivo sobre el PIB, pero su distribución es desigual. ¿Ganan todos o solo las empresas?