La clase media se proletariza: menos vacaciones, más casa y menos restaurantes
Imagina a un treintañero que antes se iba de vacaciones dos veces al año y ahora pasa los fines de semana en casa comiendo pipas. No es una elección de estilo de vida: es el retrato de una clase media que ha perdido poder adquisitivo y se adapta a la fuerza. El fenómeno, bautizado por el sociólogo Marqués como «proletarización de la clase media», tiene datos que lo sostienen: según el análisis, los hogares que hace una década podían permitirse viajes, cenas fuera y vivir en barrios de moda hoy reducen gastos porque no les queda otra.
El IPC que no cuadra con el bolsillo
La inflación ha golpeado a todos, pero la clase media formada en las últimas décadas ha tenido que rebajar expectativas más que la clase trabajadora, culturalmente más acostumbrada a horizontes modestos. Mientras que un obrero en los 70 podía comprar casa, coche y mantener tres hijos a los 35 años, hoy su hijo necesita ser médico y trabajar en dos sitios para lograr lo mismo. La movilidad descendente no es de clase social, pero sí de poder adquisitivo – como señala Marqués – y lleva al menos siete años instalada en España.
Del sueño burgués a la jaula de consumo
Algunos análisis van más allá: la clase media se ha convertido en «clase consumidora empobrecida», atrapada en un sistema que la mantiene con paguitas y monedero digital para controlar el gasto. Las profecías de Niño Becerra sobre la burbuja inmobiliaria y la desaparición de la clase media parecen cumplirse, con una generación que se ha ido por el fregadero tras la crisis de 2008 y la inflación posterior.
El dato que descoloca: incluso con ingresos nominales estables, la percepción de pertenencia a la clase media se desvanece. Treintañeros que viven con sus padres, jóvenes que no pueden ir a un bar por el «caché» y familias que sustituyen restaurantes por sofá y pipas. El sueño de la clase media no ha muerto: lo han encerrado en casa.
Lo más compartido
Debates relacionados en el foro