Marruecos encadena dos años de descenso en la natalidad: de 1,97 a 1,92 hijos por mujer
Hace apenas dos años, Marruecos registraba por primera vez en su historia una tasa de fertilidad por debajo del umbral de reemplazo generacional: 1,97 hijos por mujer. Este año la cifra ha caído a 1,92 y sigue bajando. El dato es llamativo porque el país sigue siendo una economía en desarrollo, lejos de los estándares europeos, pero sus dinámicas demográficas ya empiezan a parecerse a las de sociedades postindustriales.
¿Por qué cae la natalidad en un país aún en desarrollo?
El análisis apunta a varios factores. El primero es el acceso generalizado a anticonceptivos: la mayoría de mujeres marroquíes casadas usa píldora o DIU, una práctica permitida por el islam, que históricamente ha permitido el control de natalidad dentro del matrimonio. El segundo es el retraso de la maternidad: cada vez más mujeres tienen su primer hijo pasados los 30, lo que reduce el número total de hijos posibles en el periodo fértil. A esto se suma la emigración: muchos marroquíes tienen hijos ya en Europa, lo que no se refleja en las estadísticas del país.
La religión no frena el declive
A diferencia de lo que ocurre en países católicos, donde la baja natalidad suele ir acompañada de secularización, en contextos musulmanes la fe no actúa como vacuna demográfica. Comunidades muy religiosas como los talibanes o los ultraortodoxos son la excepción, pero en la mayoría de países islámicos la tendencia es la misma: cuanto mayor es la urbanización y el acceso a la educación femenina, menor es la natalidad. Marruecos no es una anomalía.
El descenso de la natalidad no es un fenómeno exclusivo de Occidente. Países como Colombia, Vietnam o el propio Marruecos muestran que la modernización esteriliza independientemente de la religión dominante. La pregunta ahora es hasta dónde caerá la tasa y si el país alawí logrará estabilizarse antes de entrar en el ciclo de envejecimiento que ya azota a Europa.
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