Asma al-Assad pide el divorcio en Moscú y quiere volver a Londres
La esposa del derrocado presidente sirio Bashar al-Assad, Asma al-Assad, ha solicitado el
divorcio en Moscú y ha pedido a las autoridades rusas que le permitan regresar al Reino Unido con sus hijos para recibir tratamiento médico urgente, según un rumor difundido en redes sociales. La noticia, sin confirmar, ha desatado todo tipo de reacciones: desde quienes ven en la petición una maniobra legal para desvincularse de un marido tóxico hasta quienes sospechan que detrás hay una enfermedad grave que Moscú no puede tratar.
El divorcio como salvoconducto
Asma al-Assad nació en Londres, tiene nacionalidad británica y estudió finanzas. Antes de casarse trabajó en
JPMorgan, donde aprendió el negocio de las fusiones. Durante los años de poder en Damasco, según se comenta, amasó una fortuna considerable al frente de empresas proveedoras del Estado sirio. Ahora, con su marido refugiado en Moscú y sin poder político, la situación ha cambiado radicalmente. Hay quien sostiene que el divorcio es un paso necesario para poder salir de Rusia y recibir atención médica en el Reino Unido, donde al parecer no sería bien recibida. Otros, en cambio, creen que simplemente se ha acabado el amor.
«Se acaba de dar cuenta que no estaba enamorada», resume con sorna uno de los mensajes. La ironía recorre buena parte de las reacciones: desde el clásico «no la hacía reír como antes» hasta el más elaborado «cuando la ruina entra por la puerta, el amor se escapa por la ventana». La caída del régimen sirio ha dejado a la pareja en una posición delicada, y el divorcio se interpreta como una jugada para proteger a los hijos y garantizar el acceso a un sistema sanitario de primer nivel.
La salud, el factor decisivo
Varios mensajes apuntan a que Asma al-Assad padece
leucemia, una enfermedad que ya habría tratado en Moscú sin éxito. Se menciona que las posibilidades de supervivencia a cinco años son inferiores al
40% en su caso, al parecer por un cáncer de mama previo. La necesidad de un tratamiento urgente explicaría la petición de volver a Londres, donde residió hasta su boda con el entonces presidente sirio. Sin embargo, el Gobierno británico ha dejado claro que no es bienvenida y que podría ser arrestada si pisara suelo británico, según un tuit citado en la conversación.
La contradicción es evidente: por un lado, se pide volver por motivos médicos; por otro, las autoridades del Reino Unido no parecen dispuestas a facilitarlo. Algunos mensajes especulan con que el divorcio es un paripé para poder viajar sin estar vinculada a su marido, mientras que otros dudan incluso de que la noticia sea cierta, ya que proviene de una cuenta de Telegram.
«Os tragáis cualquier mierda», sentencia un comentario, recordando que rumores similares sobre Melania Trump nunca se materializaron.
El patrimonio y el futuro en Rusia
Más allá de la salud, el aspecto económico sobrevuela toda la discusión. Se comenta que Asma al-Assad tiene más dinero que el que podrían gastar varias generaciones de clase media alta. Durante años, controló empresas clave en Siria, desde proveedores de telefonía móvil hasta servicios generales para la administración. Ahora, en Moscú, la situación es diferente: su marido está en una posición de dependencia total respecto a Rusia. Algunos mensajes advierten de que un país que acoge a un apestado internacional puede acabar quedándose con sus reservas de oro y dinero robado, y que lo siguiente podría ser quitárselo de en medio. La sombra de un final violento planea en varias intervenciones.
«Un ruso que acoge a un apestado a quien todo el mundo quiere matar ya tiene a un esclavo y a una ramera gratis», dice un mensaje que refleja el tono crudo de parte del debate. La idea de que el divorcio es una forma de proteger el patrimonio de Asma antes de que sea demasiado tarde también aparece: al desvincularse legalmente, podría asegurar los bienes para sus hijos.
La vida después del poder
La caída de Bashar al-Assad ha dejado a la pareja en una situación inédita. De ser una de las familias más poderosas de Oriente Medio, han pasado a depender de la hospitalidad rusa. Algunos mensajes comparan la situación con la de otros líderes depuestos que acabaron sus días en el exilio, a menudo en circunstancias poco claras. La pregunta que planea es qué pasará con Asma y sus hijos si finalmente se divorcia y logra salir de Rusia. ¿Será recibida en el Reino Unido? ¿Podrá recuperar su patrimonio? ¿O acabará como una víctima más de un régimen que se desmorona?
Mientras tanto, la noticia sigue sin confirmarse oficialmente. Ni el Kremlin ni el Foreign Office han emitido declaraciones al respecto. La única certeza es que la vida de Asma al-Assad ha dado un vuelco radical, y que su futuro, como el de su marido, pende de un hilo.
Nota: Este artículo se basa en la información difundida en redes sociales y en los comentarios recogidos en un foro de economía. Algunos datos no han sido verificados de forma independiente.