La vuelta de la mili que propone la patronal: ¿servicio cívico o mano de obra gratis?
La propuesta de recuperar el servicio militar obligatorio lanzada desde la patronal ha reabierto un debate que parecía enterrado desde 2001. No es una ocurrencia aislada: el empresario José Elías —que hasta los 39 años se llamaba José Barrios Navarro—, uno de los rostros visibles de la iniciativa, ha mostrado un interés creciente por la disciplina militar. La paradoja: él mismo no llegó a hacer la mili, al ser de la quinta que se libró por la profesionalización.
La clave del rechazo está en la letra pequeña. El servicio se plantea como 9 meses de trabajo "no remunerado" para empresas privadas. Traducción: jóvenes haciendo labores de baja cualificación sin coste para el patrón. "Quieren gente obediente que cuando acabe la mili vaya a barrer el pabellón al patrón", resume una de las críticas más ácidas. Y con una salvedad: los descendientes de los ricos se quedarían fuera, por lo que difícilmente puede calificarse de igualitario.
¿Disciplina o explotación encubierta?
Detrás de la retórica de valores y cohesión social, los números cantan. Nueve meses de trabajo gratis para las cuentas de resultados de ciertas empresas suponen un ahorro millonario en costes laborales. No es casual que los defensores más vehementes de la medida coincidan con el perfil del empresario que presume de haber empezado doblando camisetas en Zara —como Marta Ortega—. La idea de que todos deben pasar por el mismo aro choca con la realidad de que el aro siempre se sitúa en la base.
El individualismo como enemigo
"Ahora se lleva más el individualismo promovido por los mass media", se argumenta desde el lado que añora la mili como escuela de colectividad. Pero la historia reciente demuestra que, cuando gobiernos y patronales invocan el bien común, suelen pedir sacrificios a los de abajo. Los conflictos geopolíticos en Irán y Ucrania añaden un tinte sospechoso: ¿necesita España más carne de cañón o simplemente reclutas baratos para los almacenes?
El dato que descoloca: quienes con más ardor defienden el liberalismo económico son los primeros en pedir la eliminación de la libertad personal de elegir cómo servir al país. La mili, si vuelve, no será para formar ciudadanos sino para llenar las arcas de unos pocos.