El hilo va de la grabadora al «sé correcto» y al «pídele dinero»
Cuarenta mensajes en dos días y quien abrió el hilo todavía no ha contestado a nadie. Los demás discuten entre ellos, se corrigen y se pisan. Esta primera entrega deja tres consejos que compiten, media docena de experiencias personales y una pelea paralela que no va de la limpiadora.
Qué se ha sabido
Datos nuevos, y todos puestos por terceros. Un forero afirma que la mujer es andaluza. Otro deja caer que es limpiadora en el propio centro de trabajo. Un tercero pregunta si no será la misma con la que, según un hilo antiguo, ya hubo algo en un baño. Nada de eso se comprueba en ningún momento del tramo.
En todo el hilo no aparece
ni un solo enlace ni un vídeo. Lo más parecido a una prueba es una recomendación práctica: grabar. Un participante propone cámara y grabadora antes de moverse, «pase lo que pase», por si luego llegan acusaciones de despecho.
El cálculo de la página también es anónimo. Si la contratas por horas, sale a
12 euros la hora, y de propina, dice el forero, la casa queda impecable. Nadie discute la cifra porque nadie se la toma en serio.
Y vuelve la digresión lingüística. Un participante se pregunta si el verbo que aquí designa la proposición y el catalán «pasta fullada» guardan parentesco. Lo remata con la máquina de síntesis del propio foro y lo zanja con un «sí» y un repaso al hojaldre.
La lista de consejos, en orden de aparición
Se acumulan sin que nadie los ordene. Sé correcto: respuestas cortas, sonrisitas y nada más. Dile claramente que no buscas relación seria y que ella decida. Pídele dinero, que eso la aleja. Pide una excedencia, que la confundirá. Pregúntale si limpia a domicilio por horas. Hazte una paja antes de entrar al trabajo. Averigua qué es lo que más le disgusta y úsalo para que te deje en paz.
Y luego está el que ya pasó por algo parecido. Cuenta que tuvo algo con una mujer que le limpiaba el piso, que era joven y graciosa, y suelta que «un polvo tonto lo tiene cualquiera». Su consejo real es el más simple de todos: si no quieres, di no y punto, y no des excusas, porque las excusas lo empeoran.
Dónde está la bronca
La bronca de verdad no es sobre la limpiadora. Salta cuando un veterano cuenta que dejó enfriar una relación porque para la otra parte la existencia se reducía a trabajar poco, comer, ver la tele y acostarse. Lo cierra con una frase: una
pareja «requiere un mínimo de intercambio intelectual» y si no se da, dice, acaba aburriendo.
Le caen encima. Que para intercambio intelectual se apunta uno a un club de lectura. Que una mujer así, sin viajes, sin cenas y sin líos, es un chollo y que ya la quisiera él. Que no confunda el aburrimiento propio con las mujeres. La respuesta no se hace esperar: dice que él es el primero que se sorprende de ser tan exigente, y que tampoco pide metafísica, solo que la otra persona pueda explicarle algo o hacer una pregunta con sentido.
Desde la barrera, otro participante se ríe directamente de la idea de intercambio intelectual con una mujer. Y un tercero se apunta a la burla con un «THIS» y nada más. La discusión muere ahí, sin acuerdo y sin que nadie vuelva al asunto de la limpiadora.
El resto del hilo es más frío. Repiten que el no seco gana a todo, que pensarlo en caliente no vale y que, desde fuera, uno se contesta solo. Uno avisa de que solo le tira la caña la de la limpieza y no lo ve como un logro precisamente. Y hay quien sospecha que el relato entero es un trolleo.
Qué cambia respecto a antes
Cambia poco de fondo y bastante de tono. El no tajante sigue siendo la primera respuesta, pero ahora aparece envuelto en sonrisa, frase corta y poco más, no en portazo. Entra un tema nuevo y práctico: grabar antes de cualquier movimiento. Y entra la duda sobre la veracidad del relato, con un aviso poco tranquilizador para quien lo haya escrito.
Lo que no cambia: nadie menciona denuncias ni recursos, y de la mujer solo se sabe lo que sueltan los demás. El asunto sigue exactamente donde estaba. Con una novedad: ahora se discute si conviene grabar antes de moverse o directamente no moverse.