La izquierda sueca empieza a hacer campañas políticas en árabe, dirigidas a los nuevos suecos de origen islámico.
Esto es lo más rancio de la izquierda: entregar su país, cambiar su identidad y transformar su cultura con una religión incompatible con tal de perpetuarse en el poder a costa de la seguridad de sus ciudadanos.
Esto es lo más rancio de la izquierda: entregar su país, cambiar su identidad y transformar su cultura con una religión incompatible con tal de perpetuarse en el poder a costa de la seguridad de sus ciudadanos.