La foto de Ibiza y el SOS de la ex pareja de Pedro Sánchez
El martes 5 de marzo de 2024, Carmen C. Herrero tenía una orden de
desahucio encima de la mesa. Se suspendió
in extremis. Ese mismo día escribió en su muro de Facebook un mensaje con etiqueta al presidente del Gobierno: «Madre víctima de violencia, vulnerable, sin recursos, se verá... en la calle, sin sitio para vivir, perdiendo sus cosas y sin cobijo para tener a su hijo y a su gato». No era la primera vez que lo intentaba. En 2021 ya había publicado su fotografía con Pedro Sánchez, los dos veinteañeros, sonriendo en Ibiza, y el «Pedro ayúdame...» se disolvió entre las páginas y páginas que se escribieron sobre la imagen. Ahora vuelve a probar.
Quién es la ex pareja de Pedro Sánchez que firma el SOS
No era una desconocida cuando coincidió con él. A los 17 años fue elegida
Miss Ibiza y Formentera en una ceremonia celebrada en la discoteca Pachá, y medía 175 centímetros descalza con porte de modelo. Trabajaba en Madrid cuando conoció a Sánchez, según su propio testimonio, y la relación se sitúa a principios de siglo. De aquel tiempo guarda «buenas palabras» hacia él y un puñado de fotos impresas en papel fotográfico: apenas hay imágenes públicas de la juventud del presidente y ella tiene varias.
Sobre el origen de su situación actual, su relato es explícito: dice llevar
más de seis años separada de su ex marido, habla de denuncias que considera falsas, de una «injusticia» y de estar indefensa ante lo que describe como el poder económico de la otra parte. Aporta documentación y una frase que resume su tesis: «Creo que a él le importa ayudar a las mujeres que sufren». La cautela obliga a subrayar que se trata de su versión, la que sostiene ante los juzgados y ante quien quiera escucharla.
¿Qué dicen las resoluciones judiciales sobre su caso?
Las fechas están en los escritos que ella misma aporta. El
19 de diciembre de 2017, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer Nº 1 de Palma de Mallorca dictó una orden de protección a su favor, con alejamiento y con la guardia y custodia para la madre. El Juzgado Nº 3 de lo Penal dio además por probado que el día anterior, en una discusión delante del hijo común, él la llamó «rata», «eres lo peor», «desgraciada» y «asquerosa».
A partir de ahí, el expediente se enreda. El 15 de octubre de 2020 una denuncia le atribuye que el menor tenía acceso a material pornográfico durante las visitas. Esa pieza aparece citada en la sentencia de divorcio del
17 de mayo de 2021, que cambia la custodia al padre con amplios periodos de visitas para la madre. El 3 de febrero de 2021 el ex marido había sido condenado por injurias.
Después llegaron los archivos. El 24 de marzo de 2022, el Juzgado de Instrucción Nº 11 de Palma decretó el sobreseimiento provisional de la causa por la presunta incitación a ver material pornográfico: «De la amplia instrucción realizada, no se puede concluir, siquiera indiciariamente, que el menor haya sido incitado por la investigada», dice el escrito, que recoge además que la unidad de valoración de abusos cerró su intervención sin obtener testimonio alguno. El 18 de mayo de 2022, el Juzgado de Instrucción Nº 5 sobreseyó provisionalmente otra denuncia por presunto abuso sexual.
¿Por qué pide ayuda al presidente y no lo denuncia?
Porque lo que busca, según su versión, no es confrontación sino audiencia. En los últimos años ha intentado contactar con Sánchez por varias vías —mensajes a Moncloa, amigos comunes, redes sociales— sin respuesta conocida. La foto de Ibiza, según su relato, sirve para que alguien mire el expediente. También ha dicho que tiene más fotos, y esa frase, en plena semana del 8M, admite muchas lecturas.
Hay quien sostiene que reclamar la intervención de un presidente en un litigio familiar sería tráfico de influencias y que la vía correcta son los tribunales. Enfrente pesa el argumento contrario: que una persona sin recursos también escribe a quien puede, y que la clave no es a quién escribe, sino por qué cree que nadie más la escucha.
El ruido de la foto: burlas, comparaciones y una pelea sobre el físico
La imagen hizo lo que hacen las imágenes. Algunos comentarios se fueron directamente al físico del joven Sánchez y a la comparación con sus rivales políticos, con un despliegue de chascarrillos sobre discotecas, camisas ajustadas y pelo engominado. Otros derivaron hacia un terreno más incómodo: si el atractivo abre puertas materiales, si una mujer guapa tiene la vida más barata que un hombre guapo, si eso explica una trayectoria o simplemente la acompaña. Una parte del comentario sostuvo que las mujeres agraciadas reciben atenciones, invitaciones y facilidades que un hombre nunca ve; la réplica fue que ese trato existe, pero que no convierte a nadie en invulnerable al paso del tiempo ni a una mala racha.
El detalle incómodo es que casi nadie discutió lo esencial. La historia de fondo no es la belleza de hace treinta años, es
una orden de desahucio suspendida a última hora, un hijo, un gato y una mujer que lleva desde 2020 publicando el mismo mensaje en la misma red social sin obtener respuesta.
Ninguna resolución ha cerrado el asunto. La causa sigue repartida entre juzgados de Palma, el desahucio volverá previsiblemente a la agenda y la petición de auxilio seguirá colgada donde lleva cuatro años. Falta saber qué se espera exactamente de un presidente cuando se le etiqueta en un muro: si una llamada, un abogado, un gesto o solo que alguien, en algún despacho, lea el expediente entero.
Voces del debate
«Una tía que esté como un tren entre los 16 y los 30 no se ha quedado jamás sin apuntes de la vez que no estuvo en clase, le han invitado a cientos de tragos»
— sobre el trato diferencial por el físico.
«No se da cuenta que ganaria mas por sacar los trapos sucios de sanchez que por lo contrario»
— sobre el valor comercial del testimonio.