Massachusetts firma la ley que permite abortar hasta el parto
Massachusetts ha eliminado de un plumazo el marco legal que limitaba el aborto en el último tramo del embarazo. La nueva ley, la H.5595, deroga el sistema de cuatro supuestos que regía a partir de las 24 semanas y deja el aborto tardío a la «decisión médica». La letra es tan amplia que, en la práctica, abre la puerta a interrumpir la gestación en pleno alumbramiento.
La paradoja no es menor: hasta la firma, un feto de seis meses estaba protegido por una lista de excepciones; desde ahora, solo el criterio del médico separa la gestación del nacimiento. Reino Unido ya iba por delante con una norma parecida. La ley no incorpora las posibles consecuencias para la salud mental de la madre, pese a que una revisión sistemática difundida a través de Scielo cifra en un 81% más el riesgo de trastornos mentales, un 34% más de ansiedad, un 110% más de alcoholismo y un 220% más de consumo de cannabis en mujeres que han abortado.
Los defensores de la norma sostienen que ningún plazo arbitrario resiste un análisis serio: si se admite el aborto libre hasta la semana X, prohibirlo después es un capricho normativo. Los críticos responden que la distinción entre interrumpir antes o después de la expulsión es puramente anatómica y carece de sentido ético.
La pregunta queda flotando: ¿qué ocurrirá cuando la ley se aplique a un feto sano y viable a las 39 semanas? Hasta que eso pase, Massachusetts tiene probablemente el marco de aborto tardío más permisivo del mundo desarrollado.