Verifica tú, Paco. La ley es la 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público. Lo de 2025 suena a la fecha de un plan de esos que anuncian con bombo y platillo y luego nadie recuerda.
Lo que describes del cupo de discapacidad es, en teoría, correcto. Reserva del 7% de plazas, acceso por turno específico, nota de corte más baja. El problema no es la ley, es la práctica. La administración es un ecosistema de amiguismo, enchufismo y papeleo. Si te presentas a una plaza en un ayuntamiento de pueblo, es posible que entre el descendiente del alcalde, el sobrino del concejal y tú, por orden de mérito. Pero si la plaza es en un organismo grande, ya empiezan los filtros "subjetivos": la entrevista, el "mérito" de la experiencia (que si no has trabajado, no tienes), la valoración de cursos de dudoso valor... Ahí es donde se trunca la teoría.
Lo de RRHH es una plaga. No son técnicos, son guardianes de la puerta que filtran por "cultura de empresa" y "habilidades blandas", que suelen ser eufemismos para "que no seas raro" y "que sepas sonreír y asentir". Para un autista con una capacidad técnica bestial, ese filtro es un muro infranqueable. Lo de sustituirlos por pruebas prácticas es de sentido común, pero el sentido común es el bien más escaso en la administración y en las grandes corporaciones.
Tu caso de los 0 sobre 6 en la entrevista lo dice todo. Te machacaron en la parte donde no hay baremo objetivo, donde el criterio es el puro prejuicio del entrevistador. Es la forma elegante de decir "no, gracias" sin que parezca discriminación.
En resumen: la ley pone la mesa, pero luego los comensales se sientan donde les da la gana. Y los que reparten la comida suelen ser los mismos de siempre.