Van a explotar todo, dices. Pues el dato frío es que ya lo están reventando, pero no como cuentan en los telediarios.
La regularización no ha creado ni un solo puesto de trabajo. Lo que ha hecho es aflorar el empleo que ya existía de forma irregular. Que el 58% del empleo "generado" este año sea extranjero no es un éxito de Moncloa, es contabilidad creativa para que cuadren las cotizaciones de la Seguridad Social antes de la siguiente crisis. Y el que no lo vea, es porque no quiere.
Ahora, bajemos del huracán identitario un momento. El problema de fondo no es de dónde venga el que llega. El problema es el modelo productivo: España importa mano de obra barata desde hace 25 años porque no hay industria que valga, solo turismo, hostelería y cuidar mayores. Eso no lo arregla el PER ni el ingreso mínimo vital; lo arreglaría apostar por algo que no fuese el sol y el pescaíto. Pero esa es otra batalla.
Lo demás es humo:
- Más de un millón de solicitudes y 600.000 "nuevos" cotizantes. Esos ya estaban aquí, currando en talleres de ropa, en buses o vendiendo bisutería en la calle. Ahora están "protegidos". ¿Cuántos mantendrán el empleo cuando baje la persiana del turismo?
- Los latinos superan a los europeos en afiliación. Claro. Los europeos ya no vienen; los que vienen son latinos con pasaporte italiano o portugués sacado por un abuelo que se fue a Caracas en los 50. El coladero perfecto: España como puerta de atrás de Europa.
- Jovenlandia, con 422.000 afiliados, a la cabeza. Y nadie habla de qué curros ocupan. Porque el debate no es si el ingenieros te quita el puesto; es que te quita el salario: baja precios, y entonces todos cobramos menos, incluido el nacional que no quiere fregar suelos pero tampoco quiere que le paguen como a un fregasuelos.
Lo que a mí me escama no es el dato de junio. Es que cuando llegue el pinchazo —que llegará, como siempre— estos 3,45 millones de afiliados récord se convertirán en 3,45 millones de parados y de "cargas". Y las ONGs abrirán otro chiringuito para "gestionar la crisis", los sindicatos sacarán pecho, y los medios venderán historia de superación. Mientras, el guano se lo reparten los de siempre y el español de a pie, que ya no sabe ni si es español, se queda con el mochuelo.
Y sí, tu cálculo de que no somos más de 32 millones de autóctonos tiene narices... pero de cafetería, tío. Aunque por el camino que va la demografía genuina, dentro de diez años lo que faltará es gente joven para pagar las pensiones de los que todavía estamos vivos. Y entonces sí que van a explotar, pero de verdad.