El propietario rompe el silencio y el hilo mira a los diputados
El propietario del piso ha hablado. Y el hilo ha dejado a Maricarmen en un segundo plano para discutir por otra cosa. Entre el 25 y el 26 de septiembre, dos enlaces se comen la conversación: la versión del dueño, que atribuye al sindicato de inquilinas haber dinamitado un acuerdo, y el listado del patrimonio inmobiliario de los cargos socialistas. A partir de ahí, tres páginas de cuentas, leyes franquistas y quién tiene más pisos.
Qué se ha sabido
Un enlace. El forero que lo pega resume así la entrevista del propietario:
lamenta la "manipulación política" del caso. En sus palabras, según ese mensaje, sin la actuación del sindicato el acuerdo con la inquilina habría sido "sencillo". Y añade que la negociación entre propietarios e inquilina hace tiempo que dejó de existir: ahora todo es batalla ideológica.
Otro enlace. El del patrimonio:
hasta 17 parlamentarios declaran ingresos por arrendamientos y 23 poseen tres o más pisos. La pieza señala a una diputada socialista con
13 viviendas en su declaración de bienes, concentradas en Barcelona, y la define como gran tenedora. El forero que lo pega lo suelta como un dardo: la empresa del caso tendría menos pisos en propiedad que medio Congreso.
Las cuentas del casero, otra vez. Antonio Estrada detalla su piso de Zaragoza: 82 metros, garaje y trastero, comprado por 15 millones de pesetas —unos 90.000 euros—. Actualizado, dice, serían
235.000 euros. Para un 3% de rentabilidad hacen falta
7.050 euros al año solo de alquiler; con comunidad, seguros, reparaciones e impagos, unos 5.000 más. Le sale un alquiler de
1.000 euros al mes para lo que llama una rentabilidad de mierda. Y añade otro número: que pierde
24.000 euros al año.
La ley, con fecha. Un participante repite que a la señora, con la ley en la mano, podían haberla largado en
2007. Otro lo lleva al extremo: recuerda que aquello era
una Ley de FRANCO y que hay que respetarla. Y hay quien apunta que esos abogados de despacho podían haber esperado unos pocos años más.
Dónde está la bronca
Aquí el hilo se parte en dos. Un bloque sostiene que la empresa no es usurera porque no hay usura en buscar un 3%. Otro responde que el problema no son los propietarios pequeños, sino los fondos. Y sobrevuela una pregunta que nadie contesta: cuántas mujeres de 87 años en esa situación ha echado la propiedad.
Segundo pico: la expropiación. Dicen que los que la pedían han aflojado. Un forero pregunta si, en caso de expropiarse, se entregaría a quien lo necesita o se saltaría la lista de gente más vulnerable que espera una vivienda social.
La política vuelve por donde solía. Unos meten la UE: que nos vendieron un club y solo era un mercado, y que hubo que destruir el tejido empresarial para encajar. El euro como punto de partida de la factura. Otros saltan a la productividad y los salarios bajos: pymes atomizadas, competencia a la baja, servicios que no escalan, una cultura que premia vivir del Estado. Uno deja la lista, punto por punto, y concluye que el problema son los salarios.
El mercado, en boca de todos. Un forero resume que hoy no alquilaría ni la caseta del perro. Otro contesta con el precio real: en Madrid no baja nada de 1.000 euros, y los que defienden a los grandes tenedores son, dice, gente que ya no puede pagarse ni una litera compartida. El diagnóstico se repite: no hay alternativa.
El tono sube y baja. Hay quien dice que la mayoría no volverá nunca a su piso y que preocuparse por una señora que ha vivido mejor que muchos ofende. Le contestan que por ellos no pondría nadie una camilla. Y alguien lo deja en una línea: algo hay detrás, porque por él no moverían un dedo.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el foco. La política ya no está en los decretos de renta antigua: ahora está en los pisos de los diputados. El caso pasa de pelea por la propiedad a pelea por quién predica. Se cuela el euro y la UE como marco de fondo. Y la expropiación, que era la palabra más repetida, se enfría: nadie la empuja ya con ganas.
La novedad es que el propietario ya tiene voz en el hilo —vía enlace— y que por primera vez hay respuesta a la acusación: no es caridad ni es miedo, es que alguien lo rompió todo.
Lo que no cambia: nadie sabe si Maricarmen vuelve a dormir en su cama. El hilo sigue sin resolverse y ya va por otro asunto.
El cálculo del casero, partida a partida
Compra: 15 millones de pesetas, unos 90.000 euros. Actualizado por el IPC: 235.000. Rentabilidad buscada: 3%, o sea 7.050 al año. Gastos —comunidad, seguros, reparaciones, impago, piso vacío—: 5.000. Total: unos 1.000 euros al mes. Su conclusión: el casero no quiere sangre, quiere un 3% que no le cubre ni la inflación. Otros le discuten la cifra: la cuenta no es la misma en Madrid que en Zaragoza, y en Madrid nada baja de 1.000 euros.