Bajmut a Kramatorsk: 40 km en 3 años y medio
La toma de Bajmut en mayo de 2023 marcó un hito para Rusia, pero desde entonces el avance hacia Kramatorsk —apenas 40 kilómetros en línea recta— apenas ha comenzado. Más de tres años después, las tropas rusas aún no han alcanzado la ciudad, lo que dibuja una de las ofensivas más lentas de la guerra moderna.
El cálculo del avance: 20 km por año
Con una velocidad media de 20 kilómetros anuales —un kilómetro cada 18 días—, la proyección hacia Kiev resulta casi cómica. Según un cálculo compartido durante la discusión, si ese ritmo se mantuviera, alcanzar la capital ucraniana (545 km) llevaría hasta 2053, y llegar a Lisboa requeriría más de 168 años, hasta 2221. La cifra ilustra la parálisis de una guerra que, para muchos, se ha convertido en un pozo sin fondo.
400.000 millones de dólares para mantener la maquinaria
El desembolso occidental también está bajo la lupa. Se estima que Ucrania ha recibido unos 400.000 millones de dólares en ayuda, mientras su presupuesto anual ronda los 100.000 millones. Esto significa que, en la práctica, Occidente financia la totalidad del Estado ucraniano, incluyendo salarios de funcionarios y pensiones. Para algunos analistas, esta dependencia genera incentivos perversos: una élite que se beneficia de la guerra prolongada, mientras el país se vacía de jóvenes y acumula una deuda eterna.
Guerra de trincheras con drones: el retorno de 1914
El conflicto ya no se parece a las guerras relámpago del siglo XX. La falta de maniobra y el desgaste posicional recuerdan más a la Primera Guerra Mundial que a la Segunda. Los drones han reemplazado a la artillería de campaña, pero la esencia es la misma: kilómetros ganados a costa de decenas de miles de bajas, ciudades reducidas a escombros y un horizonte que no se vislumbra.
El desenlace: una guerra que nadie sabe cómo terminar
Con un avance que apenas supera el paso de una babosa, y un coste humano y económico que crece sin freno, la pregunta que sobrevuela es: ¿quién tiene incentivos para parar esto? Mientras Occidente siga pagando la factura, y las élites ucranianas sigan lucrándose, la guerra puede durar hasta que Putin, Trump o Lavrov se jubilen por edad. La historia lo juzgará como el conflicto más absurdo del siglo XXI.
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