La dirección del Parador de Teruel reclamó al Ministerio de Transportes la factura impagada de la comitiva de Ábalos
El 15 de septiembre de 2020, en plena pandemia y con medio país confinado, la comitiva del entonces ministro José Luis Ábalos organizó una fiesta en la suite principal del Parador de Teruel. La dirección del establecimiento se quejó oficialmente porque el Ministerio de Transportes devolvió y rechazó pagar la factura de los consumos generados. Según el
Diario de Teruel, fuentes de absoluta solvencia confirmaron punto por punto lo publicado: hubo destrozos y la comitiva se negó a pagar. La empresa pública Paradores emitió un comunicado negando categóricamente los daños, pero los propios trabajadores lo desmintieron con sus testimonios. La actual presidenta de Paradores es Raquel Sánchez, sucesora de Ábalos al frente de Transportes.
El comunicado oficial que negaba los daños
Paradores de Turismo difundió un comunicado negando «categóricamente» que se produjeran daños durante la estancia de Ábalos. Sin embargo, la dirección del Parador de Teruel se quejó y reclamó que el Ministerio había devuelto y rechazado pagar la factura con los gastos de la estancia y los consumos. Ante la dificultad de cobrar, la queja añadía que encima la comitiva había provocado destrozos. La contradicción entre el comunicado oficial y la reclamación interna es el núcleo del escándalo.
Quién dio la orden de rechazar las facturas
La incógnita que no se despeja es quién ordenó desde el Ministerio de Transportes rechazar las facturas remitidas por el Parador. Raquel Sánchez, actual presidenta de Paradores, fue la sucesora de Ábalos al frente del Ministerio cuando este fue apartado en julio de 2021. El jefe de gabinete de Ábalos el día de la juerga, Ricardo Mar Ruipérez, es el actual secretario general de Paradores. Las puertas giratorias entre el Ministerio y la empresa pública alimentan las sospechas sobre el encubrimiento.
El confinamiento y la doble vara de medir
En septiembre de 2020, la policía bajaba en helicóptero a detener a ciudadanos que no llevaban mascarilla. La misma policía no detectó ninguna fiesta en el Parador de Teruel. Pilar Alegría, Lambán y Pardo de Vera no vieron destrozos ni señoritas de compañía. La sensación de impunidad es total: los mismos que votaban medidas restrictivas se saltaban las normas en hoteles con prostitutas. El episodio alimenta la teoría de que la gravedad del COVID era conocida y minimizada por la élite.
La factura impagada del Parador de Teruel es la punta del iceberg de un caso que salpica a tres ministerios. La pregunta sigue sin respuesta: ¿quién dio la orden de no pagar?