La bohème, menuda fauna había en Paris en 1850

La bohème, menuda fauna había en Paris en 1850
Esa célebre cita pertenece a la gran obra de Karl Marx, El 18 brumario de Luis Bonaparte (1852).
En este fragmento del Capítulo V, Marx describe de forma muy colorida la composición social de lo que él denominaba el lumpenproletariado, la capa social más baja y marginal de la población urbana que carecía de conciencia de clase. Marx argumentaba que Luis Bonaparte (Napoleón III) logró construir su base de apoyo político y paramilitar reclutando justamente a este grupo heterogéneo y errante de los bajos fondos parisinos, a quienes englobaba bajo el concepto francés de la bohème.

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1. El análisis político de Marx: El Lumpenproletariado y el Bonapartismo
En El 18 brumario de Luis Bonaparte, Marx intenta explicar cómo una revolución que empezó en 1848 para derrocar al rey terminó, solo tres años después, en el golpe de Estado de Napoleón III (Luis Bonaparte).
Para Marx, Bonaparte era un personaje mediocre que logró el poder absoluto gracias a dos factores clave:
  • La Sociedad del 10 de Diciembre: Bonaparte organizó una fuerza de choque armada y privada para perseguir a sus opositores. Esta milicia estaba compuesta exactamente por los personajes de la cita (carteristas, mendigos, timadores, etc.). Marx los describe como el lumpenproletariado: una masa que, al no tener un rol fijo en el sistema productivo ni conciencia de clase, se vende al mejor postor.
  • El Bonapartismo: Marx usa este término para describir una situación política donde la burguesía y el proletariado están tan desgastados y empatados en su lucha que el Estado se independiza temporalmente de ambos. Bonaparte se presenta falsamente como un "árbitro" o "salvador" que va a gobernar para todas las clases, apoyándose en la fuerza del ejército y en esta masa marginal.



2. El mito de "La Bohemia" en el París del siglo XIX
La cita de Marx muestra que para 1852 la palabra bohemia (bohème) ya se usaba en Francia para describir a la marginalidad. Sin embargo, el concepto tiene una evolución fascinante:
  • El origen del nombre: Originalmente, los franceses llamaban "bohemios" a los etnianos, porque creían erróneamente que provenían de Bohemia (una región de la actual República Checa). Como eran nómadas, el término se empezó a asociar con cualquiera que viviera de forma errante, sin un trabajo fijo.
  • La Bohemia Literaria y Artística: Pocos años antes del libro de Marx, el escritor Henri Murger publicó Escenas de la vida bohemia (1851), una novela que popularizó la imagen romántica de la bohemia. Ya no eran delincuentes, sino jóvenes artistas, escritores y músicos pobres que elegían vivir al día, rechazando las normas de la sociedad burguesa en favor del arte y la libertad. Esta obra inspiró más tarde la famosa ópera La Bohème de Puccini.


Mientras que el mundo de la cultura idealizó la "bohemia" como un espacio de libertad creativa, Marx la miraba con un lente estrictamente sociopolítico, advirtiendo que esa falta de raíces y de estructura convertía a esa población en una herramienta perfecta para el autoritarismo.
después de la famosa Revolución Francesa de 1789, sino 62 años después, tras una revolución diferente.
Para entender el orden de los hechos, hay que tener en cuenta que en Francia hubo tres grandes revoluciones durante el siglo XIX. El golpe de Estado que describe Marx ocurrió en la última de ellas:
  1. La Gran Revolución Francesa (1789): Es la que todos conocemos (toma de la Bastilla, ejecución de Luis XVI). Dio paso a la Primera República y, eventualmente, al imperio de Napoleón Bonaparte (Napoleón I).
  2. La Revolución de 1830: Derrocó a los reyes borbones que habían vuelto al poder y puso a un rey más liberal, Luis Felipe I.
  3. La Revolución de 1848 (La que nos interesa): El pueblo se volvió a levantar, derrocó al rey e instauró la Segunda República.
Aquí es donde aparece el protagonista de la cita de Marx: Luis Bonaparte, que era el sobrino de Napoleón Bonaparte. Aprovechando la fama de su tío, se postuló en las elecciones presidenciales de 1848 y ganó por el voto popular, convirtiéndose en el primer presidente electo de Francia.

La línea de tiempo del golpe
La Constitución francesa de esa época no permitía la reelección presidencial. Como Luis Bonaparte quería quedarse en el poder y el Parlamento no le permitía cambiar la ley, decidió destruir la República desde adentro:
  • 2 de diciembre de 1851: Luis Bonaparte da el golpe de Estado. Disuelve el Parlamento y reprime con su milicia (la Sociedad del 10 de Diciembre) a la oposición.
  • 2 de diciembre de 1852: Exactamente un año después, se corona oficialmente como Emperador bajo el nombre de Napoleón III, dando inicio al Segundo Imperio Francés.

¿Por qué Marx lo llama "El 18 brumario"?
El título del libro de Marx es una ironía histórica. El 18 de brumario era una fecha del viejo calendario revolucionario francés (equivalente al 9 de noviembre de 1799), el día exacto en que el tío, Napoleón Bonaparte, había dado su propio golpe de Estado para tomar el poder.
Al titular su libro El 18 brumario de Luis Bonaparte, Marx se burla del sobrino, diciendo que el golpe de 1851 no es más que una imitación barata y caricaturesca del golpe original de su tío. De ahí surge su famosa frase: "La historia ocurre dos veces: la primera vez como tragedia, la segunda como farsa".

La clase marginal que describe Marx, el lumpenproletariado, surge en la primera mitad del siglo XIX como una consecuencia directa de la Revolución Industrial y del crecimiento caótico de las grandes ciudades, especialmente de París.
El proceso de su formación se explica a través de tres grandes fenómenos económicos y sociales:

1. El éxodo rural y la sobrepoblación
Con la llegada de las máquinas al campo y la destrucción de los talleres artesanales en los pueblos, millones de campesinos perdieron su sustento. Al no tener otra opción, emigraron masivamente a París buscando trabajo en las nuevas fábricas. Sin embargo, las ciudades crecieron mucho más rápido que la capacidad de las industrias para absorber esa mano de obra. El mercado laboral se saturó, dejando a miles de personas en la calle.

2. La falta de redes de seguridad social
En aquella época no existía ninguna de las protecciones laborales actuales. No había:
  • Seguro de desempleo.
  • Jubilaciones o pensiones por vejez.
  • Cobertura médica por accidentes de trabajo (que eran sumamente comunes en las fábricas).
Si un obrero se enfermaba, se lesionaba, envejecía o la fábrica cerraba temporalmente, esa persona y su familia quedaban desamparadas de la noche a la mañana. Al caer al fondo de la estructura social, se veían obligados a inventarse oficios ambulantes o a caer en la ilegalidad para sobrevivir.

3. El origen de los "oficios" de la cita
Esto explica perfectamente la lista de profesiones que menciona Marx:
  • Los caídos del sistema: Los "mozos de cuerda" (cargadores de equipaje), "traperos" (recicladores de residuos), "afiladores" y "organilleros" eran personas que no encontraban un empleo estable y vivían al día con lo que recolectaban o hacían en la calle.
  • La economía del delito y el vicio: Quienes pasaban demasiado tiempo en la miseria extrema terminaban siendo reclutados por las redes de incivil urbana: "carteristas", "timadores", "jugadores", "alcahuetes" y "dueños de burdeles".
  • Los intelectuales empobrecidos: Marx mete en la bolsa a los "escritores". Esto se debe a que París estaba lleno de jóvenes que iban a la capital a triunfar en la literatura o el periodismo, pero al no tener éxito, terminaban viviendo en la misma miseria que los mendigos, vendiendo sus plumas al mejor postor o escribiendo panfletos por encargo.

La diferencia clave con la clase obrera (el proletariado)
Para Marx, el proletariado (el obrero de fábrica) se organiza porque comparte un mismo espacio de trabajo, sufre la misma explotación y entiende que su fuerza está en la unión.
El lumpenproletariado, en cambio, surge de la desorganización. Al ser una masa "errante y difusa" que compite entre sí en la calle por una moneda para pasar el día, no desarrolla solidaridad con los demás. Por eso Marx advierte que son una clase peligrosa: su urgencia por sobrevivir los hace fácilmente comprables por gobernantes autoritarios, como lo hizo Luis Bonaparte.
 
Para Marx y Engels, el lumpenproletariado era propenso a apoyar el autoritarismo o a los dictadores no porque buscaran un empleo formal o un cambio estructural, sino por supervivencia económica inmediata y falta de conciencia política.
En su obra El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Marx explica cómo el futuro emperador Napoleón III utilizó a este grupo para consolidar su poder autoritario. Las razones principales de esta afinidad son las siguientes:

1. Dependencia del clientelismo y el soborno directo
Al estar excluidos del mercado laboral formal, los miembros de este sector no dependían de un salario, sino de la caridad, la economía ilegal o la ayuda discrecional. Un líder autoritario o un dictador con recursos financieros podía comprar su lealtad directamente mediante el clientelismo: comida, alcohol, dinero en efectivo o pequeñas prebendas a cambio de apoyo político o violencia callejera. No buscaban estabilidad laboral a largo plazo, sino resolver su subsistencia del día a día.

2. El lumpen como "ejército de choque"
Los regímenes autoritarios suelen necesitar fuerzas represivas informales para aplastar a la oposición organizada (como los sindicatos y los partidos obreros) sin usar directamente al ejército regular. El dictador les ofrecía impunidad jurídica y un rol de poder en las calles. Al integrarse en bandas armadas o redes de espionaje parapoliciales, obtenían un estatus, protección y un medio de vida basado en la coacción.

3. Ausencia de un proyecto político propio
A diferencia del proletariado, que según el marxismo se organiza colectivamente en fábricas y desarrolla una conciencia de clase para transformar la sociedad, el lumpenproletariado vivía en una situación de aislamiento y competencia feroz por la supervivencia individual. Al no poseer una ideología ni un proyecto de futuro, eran fácilmente manipulables por la propaganda populista o nacionalista de un líder fuerte que prometiera orden y mano dura.

4. Resentimiento hacia la clase trabajadora organizada
A menudo existía una tensión social entre el lumpen y los obreros estables. Los trabajadores organizados veían al lumpen como un peligro social, mientras que el lumpen percibía los derechos y demandas de los sindicatos como un privilegio ajeno. Esto permitía a los gobernantes autoritarios dividir a las clases bajas, utilizando al lumpen para sabotear huelgas y manifestaciones obreras.
En resumen, un dictador no les garantizaba un empleo formal, pero sí les ofrecía recursos inmediatos, impunidad y un lugar en el engranaje del poder represivo, algo que el sistema democrático o el movimiento obrero —basado en la disciplina laboral y la organización colectiva— no les proporcionaba.

Sí, históricamente diversos regímenes de corte comunista o de extrema izquierda han recurrido a métodos idénticos. A pesar de que la teoría marxista original de Karl Marx y Friedrich Engels despreciaba al lumpenproletariado por considerarlo "[…] social" y una fuerza reaccionaria, en la práctica política real del siglo XX y XXI, varios gobiernos y movimientos comunistas utilizaron a estos sectores desclasados y marginales exactamente bajo la misma lógica clientelar y represiva. [1, 2]
Los historiadores y politólogos identifican este fenómeno en varias etapas y regiones:

1. El modelo soviético y la delincuencia como "aliada"
Durante la consolidación de la Unión Soviética y la posterior creación del sistema de campos de trabajo forzado (Gulag), las autoridades comunistas aplicaron una distinción teórica: dividieron a los presos en "enemigos políticos del pueblo" (burgueses, intelectuales, disidentes) y "elementos socialmente cercanos" (sotsialno-blizkie).
  • Los incivil comunes, ladrones y miembros del hampa (el auténtico lumpen) eran vistos como víctimas del antiguo sistema capitalista que podían ser reeducadas.
  • En los campos de concentración, la policía secreta soviética (NKVD) a menudo otorgaba privilegios y roles de control y administración interna a los incivil comunes, utilizándolos para aterrorizar, golpear y someter a los presos políticos.

2. La Revolución Cultural China y los Guardias Rojos
A finales de la década de 1960, Mao Zedong impulsó la Revolución Cultural en China. Para desmantelar las estructuras del propio Partido Comunista que empezaban a cuestionarlo, Mao movilizó a millones de jóvenes, muchos de ellos desempleados, estudiantes radicalizados y sectores marginales de las ciudades.
  • Organizados como Guardias Rojos, recibieron total impunidad por parte del Estado para perseguir, humillar públicamente, atacar y desterrar a profesores, intelectuales y funcionarios públicos bajo la consigna de destruir los elementos contrarrevolucionarios.

3. Los "Colectivos" y fuerzas parapoliciales contemporáneas
El ejemplo más moderno de este método se observa en regímenes totalitarios o autoritarios de izquierda en América Latina, como en Venezuela. [1]
  • Los llamados "colectivos" armados y grupos de choque actúan en los barrios y manifestaciones públicas.
  • Estos grupos suelen nutrirse de sectores desempleados, jóvenes marginales o vinculados a economías informales. El Estado les garantiza recursos, control territorial de actividades informales o delictivas, e impunidad judicial a cambio de actuar como defensores armados del gobierno y atacar las protestas de la oposición o de sindicatos independientes. [1]

¿Por qué cayó el comunismo en la misma contradicción?
Porque para cualquier régimen de naturaleza autoritaria, la prioridad absoluta es la supervivencia en el poder.
Cuando el proletariado real (los obreros de las fábricas, los sindicatos, los trabajadores organizados) empieza a protestar contra el gobierno comunista por falta de libertades o crisis económicas —como ocurrió históricamente con el sindicato Solidaridad en la Polonia comunista—, el régimen ya no puede contar con los "trabajadores". Es en ese momento cuando el aparato estatal recurre al lumpenproletariado, ofreciéndole prebendas inmediatas y armas para reprimir a la verdadera clase trabajadora.
 

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Yo estuve parando-viviendo en París casi dos meses, en el invierno del 90, pero ni rastro de ésto que llaman "la boheme", ni pintores en Montmartre ni músicos tocando en la calle, ni siquiera en el metro. En las Ramblas de Warcelona o la calle Montera de Madrid he visto mucha más "boheme" que en París, en ese sentido fué una decepción.
 
Yo estuve parando-viviendo en París casi dos meses, en el invierno del 90, pero ni rastro de ésto que llaman "la boheme", ni pintores en Montmartre ni músicos tocando en la calle, ni siquiera en el metro. En las Ramblas de Warcelona o la calle Montera de Madrid he visto mucha más "boheme" que en París, en ese sentido fué una decepción.
El ambiente bohemio, que en Madrid podríamos ubicar hoy en Malasaña, en París se desplazó de Montmartre y Pigalle (norte) a la Rive Gauche y Montparnasse (sur), más cerca de la Sorbona, a partir de 1945 a medida que la liberación sensual hizo menos necesario que los estudiantes estuvieran cerca de los burdeles.

Los burdeles se quedaron en Pigalle y los escritores y el menudeo de drojas blandas se mudó a Montparnasse.
 
Si vas a París, papá
Cuidado con los apaches...

Era la letra de un cuplé de inicios del XX que se refiere a las bandas callejeras parisinas, que ya entonces eran temibles.

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Enlazo a la wiki en inglés porque la entrada en español está hecha con los pies por algún profesor, aún más de lo habitual.


El ambiente bohemio, que en Madrid podríamos ubicar hoy en Malasaña, en París se desplazó de Montmartre y Pigalle (norte) a la Rive Gauche y Montparnasse (sur), más cerca de la Sorbona, a partir de 1945 a medida que la liberación sensual hizo menos necesario que los estudiantes estuvieran cerca de los burdeles.

Los burdeles se quedaron en Pigalle y los escritores y el menudeo de drojas blandas se mudó a Montparnasse.
En algunas novelas de Balzac sale muy bien retratado, aunque en esas es la época de la Restauración, porque Balzac no llego a 1850
 
(mensaje citado en revisión)

Otro elemento que caracteriza a ese comportamiento es la agresividad.

El insulto, las malas formas y, en último término, la violencia física, porque no puede argumentar.

Ese perfil recurre a la violencia cuando no tiene argumentos.
 
Otro elemento que caracteriza a ese comportamiento es la agresividad.

El insulto, las malas formas y, en último término, la violencia física, porque no puede argumentar.

Ese perfil recurre a la violencia cuando no tiene argumentos.
Es que debatir con cosas como que el agua es líquida me da pereza, entiéndamelo y perdónemelo.
 
En algunas novelas de Balzac sale muy bien retratado, aunque en esas es la época de la Restauración, porque Balzac no llego a 1850
La pensión de Papá Goriot es bohemia tacaño y deprimente. roto2

Hay una obra suya que no he leído y que creo que es la más bohemia: Esplendores y miserias de las cortesanas. No creo que la lea ya. Con lo que tenemos liado me duele como propia toda narración de descensos a las tinieblas y sólo me apetecen novelas de marcianos y tebeos del Tío Gilito.

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La pensión de Papá Goriot es bohemia tacaño y deprimente. roto2

Hay una obra suya que no he leído y que creo que es la más bohemia: Esplendores y miserias de las cortesanas. No creo que la lea ya. Con lo que tenemos liado me duele como propia toda narración de descensos a las tinieblas y sólo me apetecen novelas de marcianos y tebeos del Tío Gilito.

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Esa y hay otra que es "las ilusiones perdidas". En todas sus novelas hay un vivo cuadro social del París (o Saumur y otras) de la Restauración, que debió ser más interesante que el del segundo imperio o la IIIème que salen en las novelas de Zola, aunque también mucho mas tacaño y sucio, del París de Balac queda muy poco en pie.
 
Es que debatir con cosas como que el agua es líquida me da pereza, entiéndamelo y perdónemelo.

El reaccionariopobre no debate.

El reaccionariopobre ataca e insulta porque no puede argumentar. Y finalmente, cuando pierde las elecciones, acusa a la democracia de pucherazo electoral, y provoca disturbios en las calles.

Son algunos de sus argumentos para atacar a quien es de tonalidad de piel diferente, es mujer, o defiende los intereses de la clase a la que pertenece.
 
Última edición:
Reaccionariopobre es el pobre con ínfulas, que se cree superior, cuando solo es otro remero. Es el que desea el mal a los suyos para así sentirse acompañado en su sufrimiento, mientras traga con quien lo somete.

El reaccionariopobre es el lacayo, el perro, el siervo, el esbirro sin dignidad. El reaccionariopobre es parte del 99% de los ciudadanos, pero defiende solo al 1%, quitándose el pan de la boca para entregárselo a ese 1% que se lo agradece escupiéndole a la cara.

Como el personaje que interpreta Samuel L. Jackson en la película Django Desencadenado, el que grita a su amo:

- Amo, ese hombre tiene caballo.
- ¿Qué te pasa? ¿Es que tú también quieres tener caballo?
- No amo, el caballo es para los amos. Yo lo que quiero es que ese hombre no tenga caballo.

Hay quien piensa que con las derechas se puede dejar de ser pobre si uno se lo curra.

Otros, en cambio, asumen que nunca dejarán de ser pobres y quieren que tú, trabajador que quiere pogre, asumas que tu única salida es ser funcionario.
 
(mensaje citado en revisión)
Hombre, si siente "amor" por ese gran tenedor inmobiliario que lleva desde el 2021 sin pagar impuestos mientras usted se retrata cada año, sería lo mismo pero en "pobre".

Es lo mismo que el ejemplo que usted mismo ha puesto más atrás, del terrateniente sudista. Sus argumentos y analogías se pueden volver del revés como un calcetín antes de echarlo en la lavadora. Siga así.
 

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