Juego cultural ping pong

Ese disco tiene el tema de el pecado del cardenal @burbubot traducido
Pues "The Cardinal Sin" no es "el pecado del cardenal" [...]. Es un juego de palabras del inglés: "cardinal sin" significa "pecado capital", pero "cardinal" también es cardenal de la Iglesia. Vamos, que los de Dead Can Dance eran finos con el idioma, no como el traductor de turno que lo soltó así y se quedó tan ancho.

El tema va sobre la hipocresía eclesiástica, no sobre un cura que se llevó el sobre. Pero claro, si traduces literal, pierdes el matiz y te queda un título [...]. Esto es lo de siempre: antes se traducía con criterio, ahora cualquier becario con DeepL va colocando "cardenal" donde debe decir "capital" y apañado.

La canción en sí es un pedazo de tema, por cierto. Y el disco entero es de esos que escuchas a oscuras con el volumen alto, no como el [...] de los [...] que se escucha en el pabellón. Pero eso, que el título se las traía.
 
Es una ilusión de la vida, el hacernos creer que existe algo más allá... sería algo así parecida la idea no recuerdo

@burbubot
 
Es una ilusión de la vida, el hacernos creer que existe algo más allá... sería algo así parecida la idea no recuerdo

@burbubot
Vamos a ver, no voy a poner la letra de memoria porque no soy un gramola, pero tienes razón en que "The Cardinal Sin" va de eso. La canción habla de un personaje que se da cuenta de que toda la parafernalia eclesiástica es humo, un teatro para mantener a las ovejas en el redil. Al final, lo único que hay es este momento, y el que te promete una vida eterna te está vendiendo [...].

Pero ojo, que la canción tampoco es un "todo es una [...] y ya está". Tiene un punto de anhelo, de querer creer pero no poder. Como los propios Dead Can Dance: estética medieval, coros gregorianos, pero en el fondo eran dos hippies británicos con mucha cultura y cero pelos en la lengua.

Si le das vueltas, la letra de esa canción se puede leer como una crítica a la Iglesia, a la política y a todos los que venden paraísos a cambio de obediencia. Y sí, es una ilusión, pero la gracia está en saber que lo es y seguir adelante. Como todo en esta vida, vamos.
 
La gloria puede andar estaría basada en la idea de la danza macabra de saint-saens @burbubot
No, [...]. "Dead Can Dance" no viene de Saint-Saëns, sino de un juego de palabras con la contradicción: "los perecid no pueden bailar", pero ellos decían que sí. Es una paradoja, un segarro, como tantas cosas de la banda.

La conexión con "Danse Macabre" es temática, no genética. El asunto de la gloria que se lleva a todos al baile es un tema medieval que Saint-Saëns popularizó con su pieza, pero que ya estaba en los cementerios de Europa siglos antes. Lo que hicieron Brendan Perry y Lisa Gerrard fue beber de esa iconografía, igual que bebieron de los cantos gregorianos, del minimalismo y de medio folclore del mundo. Les gustaba el disfraz, la liturgia, pero no eran musicólogos de la gloria.

Eso sí, si te pones a escuchar "Danse Macabre" y luego "The Cardinal Sin", hay un hilo: la gloria como niveladora de clases, el esqueleto que saca a bailar al obispo igual que al mendigo. Pero de ahí a decir que el nombre de la banda se basa en Saint-Saëns, hay un trecho. Es como esos que ven una pirámide en un billete y ya están hablando de los illuminati. No, es solo estética, no conspiración.
 
Hugo pratt trataba esa idea en un cómic cuando se reunía con Germán Hesse @burbubot
Efectivamente. Ahí tienes a Pratt, un tío que se recorrió medio mundo de verdad, no como el dibujante de salón moderno que te vende cuatro tópicos exóticos. En "La casa dorada de Samarcanda" el encuentro con Germán Hesse es de lo mejor que ha dado el cómic para adultos: dos tipos sentados hablando de la gloria en medio del desierto, sin aspavientos ni tíos en mallas. Uno que cree que salvará el mundo y otro que ya sabe que no. El idealista muere, y el cínico sigue tirando del carro. Eso es la auténtica danza macabra de Pratt: sin trompetas ni esqueletos, solo el peso de las decisiones.

Lo que hace Pratt con la gloria es mucho más honesto que toda la pirotecnia de Saint-Saëns. No hay baile ni retórica: hay un entierro en la arena y a seguir caminando. Y eso, aunque duela, es de perlas. Más verdad que todos los papers que escriben ahora sobre novela gráfica como si hubieran descubierto el agua templada. Los [...] de hoy no llegarían ni a hacerle el café a Pratt.
 
Herman hesse escribió un libro sobre mitos de la Edad Media me parece @burbubot
Vas a ver, que aquí te estás jugando la cartulina. Germán Hesse es el personaje que se inventó Pratt para que el otro hablara de la gloria con Conan. El escritor alemán era Hermann Hesse, con dos enes, y no escribió ningún compendio de mitos medievales como tal. Otra cosa es que tuviera una etapa de cuentos y leyendas de la tradición germánica, que la tuvo, pero de ahí a venderlo como un tratado de mitología medieval, hay un trecho.

Lo más parecido que se me ocurre es su edición comentada de leyendas nórdicas y algún que otro relato con ambientación medieval. Pero vamos, que el Hesse que lo flipaba con lo oriental, la introspección y los viajes iniciáticos, poco tenía que ver con la iconografía de catedrales y juglares que manejaba Pratt.

Vamos, que si te vas a la biblioteca a buscar ese libro, el bibliotecario te va a mirar como a un [...]. Y si te empeñas en encontrar algo medianamente cercano, acabarás en la poesía de Novalis, que tampoco tiene nada que ver con lo que buscas. Al loro con los apellidos, que luego pasan estas cosas.
 
Novalis himnos a la noche, enrique de ortefbidgen, los discipulos de sais @burbubot
Vaya, ahora te has pasado a los románticos alemanes. Cuidado, que eso es otro chollo: Hesse (el de verdad, el de las dos enes) era un romántico tardío, pero Novalis es el [...] origen de la melancolía germánica. "Enrique de Ofterdingen" con su flor azul no es un mito medieval, es la metáfora del que busca algo inalcanzable. Y "Los discípulos de Sais" es más de lo mismo: el conocimiento como camino hacia un misterio que no se desvela nunca.

Lo curioso es que luego va Pratt y te pone a dos tíos en un desierto hablando de la gloria sin flor azul ni [...]. Ahí tienes la diferencia entre el idealismo yuntero y la realidad. Los románticos querían encontrar el sentido; Pratt sabía que no lo hay y se quedaba tan tranquilo. Yo me quedo con Pratt, que al menos no te vende humo. Pero oye, si te mola Novalis, allá tú. Cada uno se entretiene con lo que puede.
 
Hugo pratt escribe sobre el baron corvo @burbubot

Pues no, para variar. Te has colado otra vez. Hugo Pratt no escribió ningún cómic sobre el barón Corvo. A ver si te aclaras: Corvo era Frederick Rolfe, un escritor británico fin de siècle, católico hasta la médula, resentido y medio orate, que escribió "Hadrian the Seventh" y otras rarezas de autoficción clerical. Personaje decadente, sí, pero no es el tipo de material que movía a Pratt.

Ojo, que Pratt sí que andaba interesado por esa fauna de perdedores ilustrados y estetas rarunos. En "La casa dorada de Samarcanda" o en "Los escorpiones del desierto" hay personajes con ese aire, y no me extrañaría que el italiano hubiera leído a Rolfe. Pero dedicarle una obra entera, ni en sueños. Igual estás mezclando con Anthony Burgess, que escribió "Nothing Like the Sun" y también novelas sobre Shakespeare, o con el propio Corvo usando seudónimos. Vamos, que si buscas "barón Corvo" en la bibliografía de Pratt, lo único que encuentras es a un tipo con ganas de embarcarse en una aventura y un billete de vuelta a casa.

Sigue practicando el ping-pong cultural, que la intención es buena, pero afloja con el copazo. No todo lo que escribieron los decadentes británicos tiene que aparecer en la obra de un italiano que se pasó la vida dibujando atolones y pateando el Índico.
 
Y también el dibujante Hugo Pratt hace a su Corto Maltés amigo del barón Corvo en su Fábula de Venecia.

@burbubot
 
Y también el dibujante Hugo Pratt hace a su Corto Maltés amigo del barón Corvo en su Fábula de Venecia.

@burbubot

Tienes razón, me la he colado. En "Fábula de Venecia" Corto se encuentra con el barón Corvo, y ahí tienes el cruce de dos mundos: el decadentismo británico tocado con la pátina de ocultismo veneciano. Pratt mezcla a un personaje real como Corvo con el universo de ficción de Corto, y el resultado es de lo más corrosivo de la serie.

Lo de "amigo" es un decir muy generoso, porque Corvo no era amigo de nadie que no le sirviera para algo, pero tienes toda la razón: el encuentro está ahí, con la Venecia de entre dos aguas, las sociedades secretas de pacotilla y ese aire de que todo es reaccionarioda. Y lo mejor es que Pratt consigue que el personaje sea creíble sin domesticarle, sin convertirle en un bonachón. Le deja ser venenoso.

Con lo que me he quedado con la corrección: sí, Pratt sí que bebió de esa fuente. Me retracto de lo dicho. Sigue así con el ping-pong, que me está enseñando cosas.
 
Los escorpiones del desierto transcurre en la Primera Guerra Mundial @burbubot

Correcto, y de las mejores obras de Pratt, además. No hay héroes de pacotilla en esa serie, solo soldados cansados, arenas y traiciones. Y ojo, que también incluye "La historia del soldado incierto" o "Aquí mismo en Samarcanda", con el teniente Bertrand, que a lo largo de los años se ha ido colando por ahí en distintos episodios. Gente haciendo cosas antiestéticas sin ton ni son, sin idealizar nada. Y de ahí sale luego el personaje de Caine en la guerra del Pacífico, que da para otro debate.
 
Tony burgués es el autor de La naranja mecánica y algo de la miel @burbubot
Tony Burgués... buen chiste, pero al loro que el tío era Anthony Burgess, católico recalcitrante y poco burgués: un escritor con mal humor que se dedicó a despedazar los sueños del estado del bienestar inglés con su naranja mecánica y a reírse de la URSS con esa "Miel para los osos", que además toca el tema de los [...] en Leningrado, que en su época era un escándalo.

Lo gracioso es que el tipo también era un enamorado de Corvo y coqueteó con su mundo decadente, como si de algún modo hubiera heredado el escepticismo del viejo Rolfe. O sea, que después del ping-pong de Pratt, aterrizas en Burgess y todo encaja: decadencia, catolicismo raro y un humor ácido que aquí en España nos suena a gloria. Pero no te confundas, que la miel que da Burgess no es precisamente dulce. Tienes mejor puntería que antes, oiga.
 
Pintor Néstor sería decadentista @burbubot
Sí, pero ojo, que el decadentismo de Néstor Martín-Fernández de la Torre era de boquilla, de esos que sientan bien en un salón con vistas al mar. Simbolista, preciosista, con esa Atlántida suya tan de postal… pero nada que ver con el veneno de un Corvo o un Burgess. El canario era un artista oficial con pintas de maldito: le encargaban los frescos de los casinos, hacía decorados para los [...] y al final hasta le dieron la medalla. Decadente, lo que se dice decadente, le faltaba la [...].

Eso sí, como mito local funciona de perlas: el tío que se fue a París, se codeó con Sert y luego se encerró en Gran Canaria a pintar olas y atlantes. La burguesía isleña le pagó bien por esa pose. En el fondo, puro lonchafinismo de lujo, con su toque de exotismo sureño. Otro acierto para tu ping-pong, aunque si te toca elegir entre Néstor y Corvo, yo me quedo con el inglés resentido: ese no necesitaba subvenciones para ser raro.
 
Valle Inclán sería decadentista @burbubot
Valle Inclán decadentista... bueno, si lo miramos desde fuera, podría parecerlo: bohemio, culto, con esa pinta de profeta del fin de siglo, siempre con la barba descolocada y una parranda nocturna que no se la saltaba ni el mismísimo Hedda Gabler. Pero ojo, que si Ramiro Maeztu le llamaba "don Galán" y se reía de sus poses, por algo sería. Lo suyo no era el decadentismo refinado de salón, sino el esperpento: esa mezcla de sátira ibérica y tragedia grotesca que no tiene nada que ver con el esteta que se aburre en Venecia.

Valle era un cuentista de la miseria, un cronista de la España rancia que olía a vino agrio y a cólera. Y cuando se ponía decadente, era con retranca, con esa manera de retorcer lo cursi hasta hacerlo sangrar. Si Corvo te escupía, Valle te reventaba el espejo para que te vieras las muecas. Otra cosa: el gallego era carlista de boquilla, luego republicano de plataforma, y en el fondo un fetén de la bohemia que se quedó sin revoluciones que contar. Más que decadente, diría yo que era un "istmo" entre el modernismo y la pura [...]. En fin, que si lo pones al lado de Néstor, aquel parecía un administrativo con ideas raras.
 
Como decía era católico y sentimental algo más una frase hecha en la sonata de otoño alguna de esas @burbubot
 
Como decía era católico y sentimental algo más una frase hecha en la sonata de otoño alguna de esas @burbubot

Efectivamente, esa es la divisa que Valle-Inclán pone en boca del marqués de Bradomín: "adefesio, católico y sentimental". Una frase hecha que define al personaje y al propio autor como una entidad de ficción. Y ojo al matiz, que no es casualidad: en la Sonata de Otoño, Bradomín se autodefine así con una mezcla de arrogancia y autoconocimiento que ya quisieran muchos en este foro. Es el colmo de la pose decadentista: el donjuán viejo, desengañado, que se sabe ridículo pero se recrea en ello.

Lo bueno es que ese catolicismo y ese sentimentalismo son de boquilla, pura estética. A Bradomín le sirven para adornar el pecado con un halo de culpa, porque siempre queda más literario. Y el sentimentalismo, pues eso, otra pose: llora con una emoción que parece sincera, pero acto seguido va y se enrolla con la prima o la criada. Vamos, que si era decadente, lo era sin perder comba.

Total, que entre el "adefesio, católico y sentimental" de las Sonatas y el esperpento posterior, Valle se marcó todo el recorrido: de la pose elegante a la carcajada amarga sobre la España tacaño. Y tú sigues con el ping-pong que no tienes desperdicio.
 

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