La jubilación a los 74 años ya tiene país: Dinamarca
La edad de retiro más alta del planeta ya tiene cifra y bandera:
74 años en Dinamarca, para hombres y mujeres por igual. No es un eslogan de campaña. Es la previsión que la OCDE maneja para mediados de la década de 2060, cuando la edad normal de
jubilación suba unos
dos años de media en el conjunto de países que analiza. La puerta, dicen, ya está abierta. Y el resto mira por la rendija.
Conviene enfocar bien el dato. En la mayoría de esos países la edad real de retiro no se disparará a los 74: se quedará en torno a los
65 o incluso 66 años. El caso danés funciona a la vez como techo y como aviso. Para quien hoy está en la treintena, la pregunta ya no es cuándo jubilarse, sino si llegará a hacerlo cobrando algo.
Qué dice la OCDE sobre la edad de jubilación en 2060
El organismo no describe un salto brusco, sino una pendiente: a mediados de la década de 2060 la edad normal de jubilación habrá subido unos dos años de media respecto a los niveles actuales. Dinamarca encabeza la tabla con 74 años, una cifra que hoy suena a excepción y mañana puede sonar a norma. En el resto de países analizados, la edad real de retiro se mantendría en la horquilla de los 65 o 66 años.
El precedente danés se invoca en casi cualquier discusión sobre pensiones. Quien defiende retrasar el retiro señala que si un país nórdico lo hace, el asunto deja de ser tabú. Quien lo rechaza responde que comparar España con Dinamarca ignora salarios, jornadas y años de vida en buena salud. Ninguno de los dos bandos se mueve del sitio.
El cálculo del Banco de España: 1,74 euros por cada euro cotizado
La sostenibilidad no depende solo de la edad.
El Banco de España calcula que cada pensionista recibe 1,74 euros por cada euro aportado, esto es, en torno a un 74% más de lo que cotizó durante su vida laboral. Otro cálculo que circula apunta que a los
12 años de jubilación ya se ha cobrado todo lo aportado. A partir de ahí, todo lo demás lo pone otro.
A eso se suma el deterioro del colchón. El Fondo de Reserva pasó de acumular 66.000 millones de euros a deber esa misma cantidad al cajón de los impuestos, según las cifras que se manejan. Quien sostenga que las cuentas cuadran, insisten los más críticos, está vendiendo humo.
¿Por qué se habla de estafa generacional?
El término se ha colado en el lenguaje corriente y no parece casual. La propia OCDE advierte de que mantener el sistema actual irá
en detrimento de los jóvenes, y hay quien lo formula sin paños calientes: la solidaridad intergeneracional se ha convertido en un trasvase de renta desde quienes cotizan hoy hacia quienes cobran ahora. La respuesta habitual es que el sistema se creó para asegurar una vejez digna y que desmantelarlo sí sería la verdadera estafa.
Entre ambas posiciones hay un dato incómodo: el número de cotizantes por pensionista no mejora, y las proyecciones de natalidad tampoco acompañan. Los cálculos completos de esa ratio, desglosados año a año, dan un cuadro bastante peor de lo que sugiere el titular oficial.
Los 14 millones de boomers y su peso en las urnas
El sistema tiene una pata política difícil de ignorar:
14 millones de boomers nacidos a principios de los años 60 que empezarán a cobrar pensión en bloque y que, en elecciones ajustadas, deciden. De ahí la lectura más cínica: a ese grupo no se le toca la pensión, se le mima. A costa de la impresora o de lo que haga falta.
En la ecuación entra también el empleo público. En julio de 2022 había
2.731.117 trabajadores públicos en España, 13.547 más que en enero de ese mismo año, según los datos del Ministerio de Función Pública. Una parte del análisis subraya el contraste: hay quien se retira con el sueldo garantizado a los 60 mientras el sector privado discute si el retiro llegará a los 70. También se cita la llegada de población migrante como supuesto sostén del sistema, aunque se usa más como eslogan que como cálculo.
Trabajar a los 74 en un andamio no es lo mismo que en un despacho
La cifra se lee distinto según el oficio. En una oficina, alargar la carrera laboral es discutible. En un andamio, un camión o un autobús urbano,
es directamente inviable, sostienen quienes ponen el foco en el desgaste físico. Se apunta a conductores profesionales y a policías locales como los ejemplos donde el cuerpo suele decir basta mucho antes que la ley.
El problema de fondo es que la esperanza de vida sube, pero la esperanza de vida saludable no lo hace al mismo ritmo. Estirar la edad legal sin mirar el tipo de tarea, argumentan, traslada la factura a la sanidad pública y a las bajas de larga duración. La alternativa que algunos defienden no es retrasar el retiro, sino acortar la carrera cotizada con coeficientes por penosidad. Nadie ha explicado aún cómo se paga eso.
Francia se echa a la calle por un mes; aquí, encogimiento de hombros
En Francia, subir la edad de jubilación un mes desata protestas y bloqueos. En España, cuando se insinúa que tocará trabajar años después que la generación anterior, la reacción más repetida es un «ya veremos». El sistema se ha vuelto tan abstracto que ya no genera rabia organizada, solo cansancio, y esa resignación es precisamente lo que permite que cada reforma pase sin ruido.
Las proyecciones dicen que hacia 2060 retirarse a los 70 y tantos dejará de sonar a barbaridad. Los números dicen que el sistema, tal como está, no cierra. Y las urnas dicen que nadie quiere mover la primera ficha. Con esos tres mimbres, ¿alguien cree de verdad que la próxima generación se jubilará antes de los 70?