El Banco de España cifra en 37 millones los extranjeros necesarios para sostener las pensiones
El Banco de España ha señalado que España necesitaría
37 millones de extranjeros para sostener las pensiones, según un mensaje difundido en el debate a partir de una información de Vozpópuli. La paradoja que se plantea es que se necesitan trabajadores de fuera para pagar las pensiones de los que se quedan, mientras parte de los que se forman aquí se marchan. Un cálculo que circula en el debate eleva la cifra a 25 millones adicionales sobre los 12 millones de inmigrantes previstos para 2050 con las políticas actuales.
¿Por qué se van los jóvenes con estudios de España?
Entre los motivos que se repiten en el debate están el precio de la vivienda y la diferencia salarial con otros países. Un participante relata el caso de un directivo de una teleco de Emiratos que contó en una feria que a un ingeniero madrileño con MBA le multiplicaron por siete el salario bruto anual, le dieron apartamento de la empresa y un contrato de cinco años. Otro participante afirma que en Australia el gobierno tiene una bolsa de trabajo para recién llegados: si aceptas cualquier empleo vacante, te alargan el permiso de residencia, y que cuatro universitarios de 25 y 26 años se largaron allí.
El argumento del coste de la vida aparece en varias intervenciones. Quien se fue a Holanda cuenta los días que le quedan en España. Quien vive al lado de la playa en el extranjero dice que, aunque quisiera volver, los requisitos y el precio de la vivienda se lo impiden. La vivienda es el factor que más se repite: no es solo que se cobre poco, es que el alquiler se come el sueldo. Hay quien sostiene que el problema no es el mercado laboral sino el
casero usurero que pide el oro y el moro por un piso pagado hace cuarenta años.
El perfil del que se va: cualificado y sin ataduras
Los datos del INE de 2021 que se citan en el debate muestran que de los 380.786 emigrantes registrados,
304.586 eran extranjeros y 76.200 españoles. Varios participantes sostienen que los que se van tienen título, experiencia y, sobre todo, ninguna hipoteca que los ate, y mencionan casos de un ingeniero aeronáutico, una química y una licenciada en ADE. El patrón que describen es el de gente formada que no encuentra un puesto acorde a su cualificación o que lo encuentra mal pagado.
La otra cara es la llegada de trabajadores extranjeros para cubrir puestos que, según varios participantes, los españoles ya no quieren o no pueden aceptar, como los invernaderos, la hostelería o la construcción. El debate se encona cuando se cruzan las cifras: se va un ingeniero y llega un médico cubano o un trabajador marroquí. La cifra total no cambia, pero la composición sí, según estas intervenciones.
La trampa de la vivienda y el salario que no llega
El precio de la vivienda aparece como el gran culpable en varias intervenciones. Un participante cuenta el caso de una pareja de jóvenes, él informático y ella maestra, que se marchó de Madrid a Nueva York. Otro participante señala que Nueva York tampoco tiene la vivienda barata. En España, según se sostiene en el debate, el alquiler puede llevarse un porcentaje muy alto del sueldo. La consecuencia que se describe es que el joven cualificado no puede ahorrar, no puede independizarse y, cuando puede, se va.
Hay quien señala que el problema no es solo el precio, sino la precariedad. Contratos temporales, sueldos que no suben y una administración que se queda con una parte creciente de lo que ganas, según estas opiniones. Un participante cuenta que se fue con 16 años cotizados y trabajados y que con lo que le robó en cotizaciones el Estado se pagó diez veces la educación pública que recibió, con clases de cien alumnos y muebles de 1970.
El futuro: más pensiones, menos cotizantes
El Banco de España lo dijo claro, según el mensaje difundido en el debate: sin inmigración, el sistema de pensiones no se sostiene. La alarma demográfica no es nueva, pero ahora se cruza con la fuga de talento. Los que se van son los que deberían pagar las pensiones de los que se quedan. Y los que llegan, en muchos casos, ocupan puestos de baja cualificación y salarios bajos, con una contribución fiscal menor, según se afirma en el debate.
La predicción con reservas es que la tendencia se acelere. Cada mes que pasa, la diferencia entre lo que se ofrece aquí y lo que se ofrece fuera se agranda, según los participantes. El año que viene, según los cálculos que circulan, la cifra de inmigrantes necesarios subirá a un millón. Mientras tanto, los jóvenes siguen mirando el mapa. Y el mapa, cada vez más, les señala hacia el norte.