Veintidós países de la UE señalan a España por la crisis de Ceuta
El frente europeo se ha movido. Veintidós países de la Unión Europea han relacionado la crisis migratoria de Ceuta con la política española de regularización de extranjeros, según las informaciones que circulan. La tesis, en síntesis: la expectativa de una nueva regularización en España habría actuado como factor de atracción para los saltos a la valla.
El argumento de los 22
La lectura que extienden esos gobiernos es que la generosidad administrativa española funciona como imán. No es una opinión aislada: la han firmado 22 países. En el otro lado, se responde que es una maniobra de la ultraderecha internacional para desgastar al Gobierno y que la crisis habría sido una operación organizada desde Marruecos, no un efecto espontáneo de las políticas migratorias. El punto más surrealista: circularon capturas de Google Maps mostrando Ceuta como territorio de Israel, lo que alimentó la teoría de una campaña coordinada.
La grieta doméstica: regularización o presión exterior
En España, la crisis de Ceuta ha reabierto la brecha sobre la regularización. Mientras unos ven en ella un instrumento clientelar para ampliar el censo electoral, otros la consideran una exigencia humanitaria y un freno a la economía sumergida. Entre medias queda la cuestión de fondo: si la respuesta europea es un aviso o una excusa para no repartir la carga migratoria.
El asunto queda en un punto incómodo: si España cede a la presión de los 22 países, enviará la señal de que la política migratoria se decide fuera; si no cede, alimentará el relato de que la UE tenía razón. Falta saber cuánto pesa en esa estrategia el factor electoral.