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Javier Aroca ha advertido de que la extrema derecha avanza "como un tsunami contra los derechos y las libertades". El aviso llega en un contexto de crecimiento electoral de esas formaciones y de debate sobre el coste económico de las políticas de igualdad.
Javier Aroca ha advertido de que la extrema derecha avanza "como un tsunami contra los derechos y las libertades". El aviso llega en un contexto de crecimiento electoral de esas formaciones y de debate sobre el coste económico de las políticas de igualdad.
La advertencia de Javier Aroca no es una encuesta ni un pronóstico: es una imagen. El analista y colaborador de medios ha descrito la llegada de la extrema derecha como un tsunami contra los derechos y las libertades. La frase circula en redes y condensa un temor que ya está en el debate público. Un tsunami no negocia: llega, arrastra y deja un paisaje distinto. Ese es el fondo del aviso.
Cuando se habla de derechos y libertades en términos económicos no se habla de abstracciones. Hablamos de gasto público en igualdad, de presupuestos contra la violencia de género, de ayudas a la dependencia o de políticas de conciliación. Cada uno de esos programas tiene una partida y un beneficiario. Un giro político que los cuestione no es solo un cambio de discurso: es un cambio en quién recibe qué.
El símil del tsunami sirve para eso, para avisar de que el cambio puede ser rápido y de que la marea no distingue entre derechos consolidados y derechos en construcción. La metáfora es política, no económica, pero el impacto se mide en euros.
La extrema derecha ha crecido en varios países europeos y ese crecimiento tiene traducción presupuestaria. Los partidos que se sitúan en esa órbita suelen proponer recortes en cooperación, en políticas de igualdad o en determinados servicios sociales, y un endurecimiento en materia migratoria. No es una hipótesis: son programas publicados.
Para quien gestiona una administración, el aviso de Aroca es una señal de riesgo sobre la continuidad de ciertas líneas de gasto. Para quien depende de ellas, es una señal de alarma. La política fiscal y la política de derechos van en el mismo paquete.
Conviene separar el diagnóstico de la predicción. Que exista un aviso sobre el avance de la extrema derecha no significa que ese avance esté garantizado ni que su efecto sea inevitable. La frase de Aroca es una advertencia, y como tal se formula en futuro. Los derechos no caen solos: dependen de mayorías, de presupuestos aprobados y de decisiones concretas.
Eso sí, el aviso tiene un mérito: obliga a mirar el coste de lo que se da por hecho. Y en economía, dar por hecho un derecho suele salir caro cuando desaparece.
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