Un hombre de Barakaldo pierde 300.000 euros por una estafa sentimental
El caso lleva apenas tres días circulando por comunidades digitales y ya tiene nombre propio: el de un vecino de Barakaldo que, según el relato compartido en redes, ha visto esfumarse la totalidad de su patrimonio en manos de una desconocida con identidad falsa que operaba desde Singapur. La cantidad: 300.000 euros. El canal, una relación online que nunca cuajó en nada real.
El perfil de la víctima y la herencia
La historia pone sobre la mesa un patrón reconocible en las estafas románticas: una persona sin experiencia de pareja y con un patrimonio acumulado que, según varias fuentes del relato, procedería de una herencia. En los mensajes que acompañan el caso se insiste en que el hombre no ha vivido la vida y que su capacidad para expresarse era limitada. La ironía también aparece: algún comentarista lo llama el nuevo Mesías de Barakaldo. El resultado es una transferencia completa de fondos a manos de la supuesta pareja. Que tuviera hijos no impidió el desenlace, algo que sorprende a quienes han seguido el caso.
La impunidad de los estafadores
Entre quienes comentan el caso, una minoría apunta en dirección contraria a la culpa de la víctima: lo relevante es la impunidad con la que operan las redes de estafa internacionales. Este sector recuerda que el dinero enviado a una cuenta en el extranjero suele ser irrecuperable y que los estafadores se aprovechan de la soledad y de la falta de controles en las plataformas de citas.
El caso se queda donde lo dejó la conversación: con la cuenta a cero, la víctima contándolo y sin noticias de la supuesta mujer de Singapur. La pregunta sobre cómo alguien con 300.000 euros llega a ese punto sigue sin respuesta satisfactoria; la del dinero, probablemente también.