Ian Brzezinski, descendiente de Zbigniew Brzezinski : "pilinguin no le teme a nada y cruzó la línea roja de la OTAN... pilinguin y Trump reactivarán el Nord Stream"

Ian Brzezinski, descendiente de Zbigniew Brzezinski : "pilinguin no le teme a nada y cruzó la línea roja de la OTAN... pilinguin y Trump reactivarán el Nord Stream"
RESUMEN

Ian Brzezinski, investigador principal del Atlantic Council, afirma que Putin ha cruzado la línea roja de la OTAN con ataques híbridos y sabotajes, y que la posible reactivación del gasoducto Nord Stream con inversores estadounidenses recrearía una dependencia energética que ya se usó contra Europa. Para Brzezinski, Occidente tiene una superioridad de poder abrumadora frente a Rusia pero carece de la voluntad de usarla.

El investigador principal del Atlantic Council Ian Brzezinski lo dijo con claridad en el Foro de Seguridad de Moldavia, celebrado en Chisináu: la línea roja de la OTAN ya se ha cruzado. No se refiere a un ejercicio retórico. Se refiere a sabotajes en Polonia, trenes descarrilados, intentos de asesinato en territorio europeo, ciberataques y drones rusos que violan el espacio aéreo de países aliados. Y, al mismo tiempo, a la paradoja de que Washington negocie con Moscú la reactivación del gasoducto Nord Stream mientras intenta presentarse como mediador en Ucrania.

La entrevista, emitida por TVP World desde la capital moldava, repasa la situación del frente, el papel de Europa, la influencia rusa en Moldavia y el peso de China en el sostenimiento económico de la invasión. Lo que sigue es un análisis de lo que Brzezinski plantea, sin adornos.

Lo que Ucrania pide a Washington y lo que Trump parece dispuesto a dar

Brzezinski lo tiene claro: lo que Volodímir Zelenski necesita de Donald Trump no es distinto de lo que Ucrania ha necesitado de Estados Unidos durante toda la guerra. Es decir, el ejercicio de un poder estadounidense real y contundente. Eso implica reactivar la asistencia de seguridad, reducir las restricciones sobre cómo los ucranianos pueden usar el equipo suministrado, comprometerse de verdad con sanciones severas contra la economía rusa e involucrar a los europeos en ese esfuerzo.

El investigador añade un elemento que a menudo se pasa por alto: el poder de la información. Usar la verdad como arma contra Putin. Y, sobre todo, encaminar a Ucrania hacia una senda auténtica para su adhesión a la OTAN. Eso es lo que, en su opinión, debería recibir Zelenski de Washington.

Lo que obtendrá es otra cosa. Brzezinski describe a un Trump más centrado en poner fin a la guerra para poder establecer una relación comercial con Rusia que en terminarla bajo condiciones justas que sirvan de base a una paz duradera. La pregunta que lanza el entrevistador es directa: ¿por qué Washington negocia con el agresor mientras dice buscar la paz? Brzezinski no tiene respuesta. Dice que esa pregunta debería dirigirse a la administración Trump porque él no logra entender la lógica.

Nord Stream: reconstruir la dependencia que se destruyó

Aquí Brzezinski no se anda con rodeos. Reconstruir Nord Stream sería un error profundo. El gasoducto servía a Rusia como herramienta de influencia geopolítica y geoeconómica sobre los europeos. Una de las mejores cosas que han sucedido en la última década y media, dice, es su destrucción. ¿Por qué reactivarlo? ¿Por qué reavivar la dependencia de Europa respecto al petróleo y el gas rusos?

La lógica que atribuye a Trump es que ese es el camino a seguir con Rusia. Brzezinski lo califica de error profundo por dos razones. La primera: recrearía dependencias geopolíticas que ya se han utilizado contra Occidente en el pasado. La segunda: supone hacer negocios esencialmente con un criminal de guerra, alguien que ha empleado la fuerza bruta de manera injusta y brutal contra una democracia en Europa.

El entrevistador insiste: hay informes de que Estados Unidos considera enviar inversores estadounidenses al gasoducto. Brzezinski no lo niega. Simplemente no encuentra la lógica. Y lanza una pregunta que flota en el aire: ¿por qué querríamos reactivar un gasoducto que servía a Rusia como herramienta de influencia sobre los europeos?

Un estancamiento que no es militar, sino político

Sobre el campo de batalla, Brzezinski es igual de directo. La razón por la que existe un estancamiento en Ucrania no es militar. Es que la comunidad transatlántica no ha aprovechado su enorme superioridad de poder para apoyar a Ucrania y poner fin a la guerra en los términos de Ucrania. Los números que maneja son contundentes: la OTAN cuenta con un PIB de entre 55 y 60 billones de dólares, frente a los dos billones de Rusia. La OTAN gasta 1,5 billones en defensa, quizás más en este momento, mientras que Rusia gasta entre 200.000 y 250.000 millones de dólares en la guerra contra Ucrania.

Con esas cifras sobre la mesa, Brzezinski se pregunta por qué no se ha terminado la guerra. Su respuesta: porque Putin ha llegado a la conclusión de que la comunidad transatlántica carece de la voluntad, la determinación y la unidad para luchar por sus intereses y sus valores. Putin no solo busca el Donbás. Sigue decidido a conquistar toda Ucrania, si no más. Observa a Occidente, ve a Trump retirando tropas de Europa, ve que las elecciones van en la dirección equivocada en Alemania y en Francia. Piensa que el tiempo está de su lado.

Pero lo más importante, según Brzezinski, es que le hemos condicionado a creer que tenemos más miedo a la escalada que él. Que él tiene dominio en la escalada. Usando una vieja frase soviética, dice que Putin ve la correlación de fuerzas a su favor. Sabe que Occidente tiene superioridad en poder, pero está convencido de que no tenemos la voluntad de usarlo.

La línea roja ya se cruzó: sabotajes, drones y terrorismo de Estado

El entrevistador pregunta dónde está la línea roja. Brzezinski responde sin titubear: se ha cruzado. Rusia no está en guerra solo contra Ucrania. Está en guerra contra Occidente, contra la comunidad transatlántica. Y lleva más de dos décadas persiguiendo esa guerra. Occidente, dice, no lo reconoce. Estamos en medio de un fracaso de disuasión.

Brzezinski rechaza la expresión ataques híbridos porque, en su opinión, resta importancia a lo que ocurre. Prefiere hablar de acciones terroristas de un Estado, el de Putin. Ciberataques, ataques de desinformación, sabotaje en Polonia, trenes descarrilados, intentos de asesinato en Polonia y a lo largo de toda Europa. Un ataque militar contra Polonia con 21 o 23 drones hace un año, el mes pasado. Sin respuesta de Occidente.

Putin ha sido condicionado a creer que no tenemos la voluntad de responder. Y, qué sorpresa, sigue escalando hasta que reconozcamos que estamos en medio de un fracaso de disuasión y tomemos medidas para restaurarla. Eso significará resistir con más fuerza y más punición contra Putin. Va a seguir escalando porque considera que es crítico para sus dos objetivos: someter a Ucrania y al resto de la antigua Unión Soviética, si no más, a la dominación rusa; y diluir, si no destruir, la arquitectura de seguridad europea establecida desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuya piedra angular es la OTAN.

Moldavia, el flanco débil del Mar Negro

Brzezinski está sentado en Chisináu, en Moldavia, un país neutral que no pertenece a la OTAN. Y describe una agresión que ya está en marcha desde hace tiempo. No solo contra Moldavia, también contra la OTAN. En la última semana, en la región del Mar Negro, frente a la costa de Rumanía y Bulgaria, tres barcos han sido atacados por drones rusos en aguas nacionales de ambos países. Uno de ellos, en Bulgaria, fue alcanzado por dos o tres drones y hundido en minutos. Toda la tripulación desapareció. Eso, dice Brzezinski, es un golpe en territorio de un aliado de la OTAN. La agresión contra la OTAN se ha vuelto muy cinética.

Moldavia, lamentablemente, se encuentra en una zona gris. No está en la OTAN. Putin siente las mismas presiones que sentía Ucrania antes de 2014 y las está intensificando. Brzezinski menciona una intervención electoral severa, dos o tres veces en este país. En una de las elecciones, Rusia gastó el equivalente al 2% del PIB de Moldavia para intentar inclinar o robar esas elecciones. Habla bien de la resiliencia de Moldavia que pudiera resistir eso. Pero ahora hay incursiones con drones casi a diario. Son intencionadas. Están destinadas a sembrar miedo, a crear división, probablemente a socavar al propio gobierno. Puede formar parte de la estrategia de Putin para arrastrar a Moldavia de nuevo bajo su yugo.

China sostiene la invasión y Occidente mira para otro lado

La última pregunta es quién puede influir en Putin. Brzezinski responde que Putin no teme a nadie en la comunidad transatlántica porque ha concluido, debido a la debilidad de la respuesta occidental, que no hay liderazgo que ejerza decisivamente su enorme poder superior. ¿Y China? El entrevistador plantea si Europa debería negociar con China para que influya en Rusia. Brzezinski da la vuelta a la pregunta.

Uno de los errores de la respuesta transatlántica a la invasión rusa de Ucrania es no ir tras la columna vertebral económica de esa invasión. Y esa es China. China compra petróleo y gas a Rusia por miles de millones de dólares cada mes. Está sosteniendo financieramente la invasión, la agresión contra Moldavia y contra la OTAN. Sin embargo, Occidente sigue teniendo transacciones económicas, acuerdos y comercio con China como si nada estuviera pasando. Si Occidente se tomara en serio apoyar a Ucrania y sus propios intereses de seguridad, tendría que adoptar una postura mucho más dura contra China. Brzezinski cree que las sanciones secundarias son necesarias. ¿Por qué China debería tener carta blanca para perpetuar la invasión de Ucrania por parte de Putin y su agresión contra el resto de Europa y la OTAN?

Sobre el proyecto de ley de Lindsey Graham, firmado por Trump pero no aplicado, Brzezinski señala que la mayoría de las autoridades que contiene el presidente ya las tiene. Lo importante es que se aprobó con mayorías abrumadoras en ambas cámaras del Congreso. Es un proyecto bipartidista con apoyo casi unánime. Sin embargo, frente a esa presión política, el presidente no está ejerciendo esas sanciones. Brzezinski no lo dice, pero la pregunta implícita es obvia: ¿a qué está esperando?

El papel de Europa: agencia o irrelevancia

Brzezinski dedica también un espacio a Europa. Critica el discurso de Marco Rubio en el que, según su lectura, se afirma que Europa ha perdido sus raíces, está desviándose, está siendo superada por migrantes y perdiendo su identidad cultural y étnica. Brzezinski no ve los números en eso. No ve pruebas. Reconoce que hay problemas con los migrantes en Europa, como en la mayoría de los países donde hay migrantes, pero sostiene que los migrantes no están cambiando la cultura europea. Califica el discurso de bien escrito con un mensaje muy inexacto.

Lo que Europa debería hacer, dice, es centrarse en enfrentar la agresión rusa. Ese es el desafío inmediato y más urgente. Y hay buenas noticias: los europeos están empezando a reconocerlo. El gasto en defensa está aumentando de forma constante. Parecen serios en cumplir el compromiso de gastar hasta un 5% de su PIB. Alemania está aumentando su presencia militar en Lituania. Son pasos en la dirección correcta. Pero necesitan hacer mucho más. Necesitan ejercer su agencia económica y militar de forma más decidida en apoyo a Ucrania.

Si lo hacen, Putin tomará nota. Y Brzezinski apuesta a que Trump también tomará nota. Trump puede incluso apoyarlo porque le gusta ser asociado con ganadores. No puede garantizarlo. Pero puede decir una cosa: Trump no hará más por asegurar Europa de lo que Europa haga por sí misma.

Datos clave
  • Ian Brzezinski, investigador principal del Atlantic Council, afirmó en el Foro de Seguridad de Moldavia, en Chisináu, que «se ha cruzado la línea roja» de la OTAN con sabotajes, ciberataques y drones rusos en países aliados.
  • Brzezinski calificó de «error profundo» la posible reactivación de Nord Stream con inversores estadounidenses, porque recrearía dependencias geopolíticas que ya se usaron contra Europa.
  • La OTAN tiene un PIB de entre 55 y 60 billones de dólares frente a los 2 billones de Rusia, y gasta 1,5 billones en defensa frente a los 200.000-250.000 millones que Rusia destina a la guerra, según las cifras que maneja Brzezinski.
  • En la última semana, tres barcos fueron atacados por drones rusos en aguas nacionales de Bulgaria y Rumanía, uno de ellos hundido en minutos con toda su tripulación desaparecida.
  • Rusia gastó el equivalente al 2% del PIB de Moldavia en una de las elecciones de ese país para intentar inclinar el resultado, según Brzezinski.
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