El Ejido: el motor agrícola de Europa con las infraviviendas en el equipaje
El Ejido es el corazón de la agricultura intensiva europea. Cada invierno sus invernaderos llenan los supermercados del continente de tomates, pimientos y pepinos. Pero el milagro agrario tiene una cara B: la de los trabajadores que lo hacen posible, viviendo en asentamientos y naves reconvertidas, en condiciones que no cuadran con la riqueza que generan.
La economía del invernadero no se sostiene sin mano de obra importada. Sin embargo, la falta de vivienda digna y la precariedad laboral convierten la comarca en un polvorín. Quien recorre los pueblos del cabo de Gata y El Ejido encuentra una realidad incómoda: hacinamiento, pobreza y una convivencia rota.
Hay quien sostiene que la inmigración es una necesidad del sector, y hay quien cree que el modelo importa trabajo sin importar personas. El resultado es una fractura visible en Roquetas de Mar y El Ejido, donde la tensión sube con cada incidente.
La respuesta institucional tampoco ayuda. Las políticas de regularización y la falta de control dejan al Estado en tierra de nadie. Para unos, la justicia actúa tarde y alimenta la impunidad; para otros, el problema es un sistema económico que exprime al trabajador sin ofrecerle nada a cambio.
Mientras tanto, el invernadero sigue exportando. Y la pregunta sigue sin respuesta.