iPhone 12 desde 809 euros: más caro y sin cargador
Apple presentó su nueva familia iPhone 12 con conectividad 5G y precios que arrancan en
809 euros para el modelo mini de 64 GB, mientras el iPhone 12 estándar parte de
909 euros. La cifra no es menor: el iPhone 11, al que teóricamente sustituye, salía más barato. La compañía justifica el salto con pantalla OLED en toda la gama, el procesador A14 Bionic, carga rápida de 18W y el sistema inalámbrico MagSafe. Lo que no incluye la caja es cargador ni auriculares. Ese detalle, más que el 5G, es el que ha encendido el debate.
¿Cuánto cuesta cada modelo del iPhone 12?
La horquilla de precios es amplia. El iPhone 12 mini, con pantalla de 5,4 pulgadas, arranca en 809 euros (64 GB), sube a 859 euros (128 GB) y alcanza 979 euros (256 GB). El iPhone 12 estándar parte de 909 euros y llega a 1.079 euros en su versión de 256 GB. Los Pro escalan rápido: el iPhone 12 Pro va de 1.159 a 1.509 euros, y el Pro Max, de 1.259 a 1.609 euros.
Más de 1.600 euros por el tope de gama. Un mes de sueldo para muchos, como resume una de las intervenciones más repetidas: «ya arrancan en 809 a los paupers les está costando un mes de sueldo ser fans de la apel de mierda».
La comparación con la generación anterior es la que más duele. El iPhone 12 es el sustituto natural del iPhone 11, que a su vez heredó el hueco del Xr. El precio, sin embargo, sube unos 100 euros. Y en la caja no hay cargador ni auriculares. «Os mean encima y dicen que llueve», zanja otro mensaje. La estrategia de Apple, señalan voces críticas, consiste en vender menos accesorios al mismo tiempo que encarece el terminal.
El 5G como argumento de venta y sus límites
La conectividad 5G es la gran novedad técnica de la gama. Apple la presenta como el salto generacional que justifica la renovación. Pero en el análisis que se hace desde el consumo responsable, el 5G no resuelve los problemas cotidianos: «No, pero el 5g es mejor para descargas y videoconferencias», ironiza un participante. La pregunta implícita es para qué necesita un usuario medio esa velocidad si el cuello de botella está en otro sitio.
El rendimiento del procesador también entra en la ecuación. Los primeros datos de AnTuTu que circulan colocan al A14 Bionic por debajo del Snapdragon 865+ en algunas pruebas, según un mensaje del hilo. Apple, que durante años presumió de no entrar en la guerra de las cifras, ahora compite en ese terreno. Y pierde en algunos benchmarks, según los datos que se comparten.
¿Merece la pena cambiar de iPhone cada año?
La respuesta que domina el análisis es que no. El usuario que abre el tema quiere cambiar su terminal actual y pregunta cuándo sale el nuevo modelo. La respuesta es clara: la presentación se retrasó por la pandemia y el iPhone 12 llega más tarde de lo habitual. Pero la pregunta de fondo es otra: ¿por qué cambiar si el teléfono que tiene funciona?
Hay quien sostiene que un iPhone 6S comprado en 2015 sigue funcionando sin problemas, con dos cambios de batería (29 euros cada uno) y actualizaciones constantes. El valor de reventa también juega a favor de Apple: un iPhone mantiene precio en el mercado de segunda mano mucho mejor que un Android. Ese es el argumento más sólido de los defensores de la marca. El problema es que la durabilidad real no evita la obsolescencia percibida. «Si tan fiable y tanto dura el Iphone, no se para que se abre un hilo pidiendo cambiarlo», resume una intervención.
El coste real de un iPhone: hardware, software y ecosistema
El debate sobre el hardware es recurrente. Los defensores de Apple sostienen que el procesador es el mejor del mercado y que la seguridad del sistema operativo no tiene rival fuera de los teléfonos «fuera del sistema». Los críticos responden que el resto de componentes no está a la altura del precio: menos RAM que la competencia, cámaras que no son las mejores de su generación y pantallas que Samsung reserva mejores para sus propios terminales.
El software es otro campo de batalla. iOS se percibe como un sistema «capado y cerrado», mientras Android ofrece más versatilidad y variedad de precios. La comparación honesta, señalan algunos, no es un Android de 200 euros contra un iPhone de 800, sino gama alta contra gama alta. Ahí la diferencia se estrecha. «Los android de gama alta van igual de bien o mejor y con mucha más versatilidad», sostiene una de las voces más equilibradas del análisis.
El consumo responsable como marco del debate
El tema se abre en un espacio dedicado al consumo responsable, y ahí está la contradicción central. Un teléfono de más de 1.000 euros que se renueva cada año encaja mal con ese marco. «Hablar de Apple en este foro es como hablar de Ferrari o Lamborghini. El consumo responsable se lo pasan los tres por el forro», resume una intervención. La ironía es que el propio hilo nace de alguien que quiere cambiar su iPhone actual por el nuevo modelo.
La discusión deriva hacia el estatus. Hay quien defiende que el iPhone ya no es cosa de ricos: «Cualquier pringao tiene un iPhone». Otros sostienen que la marca sigue funcionando como señal de posición social. Y una tercera corriente, más pragmática, defiende que si el teléfono es el dispositivo que más se usa al día, tiene sentido pagar por uno que guste. El problema es que esa lógica, llevada al extremo, justifica cualquier precio.
Con estos mimbres, la predicción es que el iPhone 12 venderá bien. Apple tiene un ecosistema cautivo, un valor de reventa que ninguna otra marca iguala y una base de usuarios que renueva por inercia más que por necesidad. La subida de precio y la ausencia de cargador no van a cambiar eso. Lo que sí puede cambiar es la percepción de que el 5G justifica el desembolso. Porque para la mayoría, la conexión actual ya es suficientemente rápida.