Placas solares: 6.500€ de inversión y un tejado en propiedad
Con tejado propio y unos 5.000 vatios de placas, la factura de la luz puede llegar a cero. Todo lo demás son condiciones. El planteamiento que abre el asunto es directo:
340 vatios por 99 euros la placa, diez placas por mil euros, y en Valencia en invierno se sacan más de 300 kWh al mes. Sin baterías y conectado a la red para cubrir alrededor del
90% del consumo diurno. La herramienta PVGIS, del centro de investigación de la Comisión Europea, servía de aval técnico.
La promesa suena a cambio de mentalidad: cualquiera con un tejado tiene
«un tesoro». La letra pequeña aparece en cuanto se echan cuentas serias.
Cuánto cuesta de verdad un kit de autoconsumo
A los 4.500 euros de las placas de 5 kW hay que sumar lo que el folleto no enseña: el inversor, la estructura, el cableado y el boletín. El precio competitivo ronda
1€/vatio. Una empresa dedicada a estas instalaciones cobra alrededor de 600 u 800 euros si tiene que subir al tejado, pero el equipo completo dispara la cifra.
El caso más detallado es una casa de Madrid:
16 placas de 320 W policristalinas, inversor Huawei de 5.000 W, rieles de aluminio, fusibles y alta en la comunidad. Total: 6.500 euros. Su dueño presume de que no paga luz desde febrero, con un mayo de 822 kWh producidos frente a 207 consumidos. Pero avisa: la amortización real es de
ocho años, no de los cinco que prometen.
«No todos los días hace sol y tienes que tirar de la red», resume.
Por qué los excedentes se regalan a la distribuidora
Aquí está la trampa que más incomoda. Lo que sobra y se vierte a la distribuidora se paga, según el cálculo que maneja uno de los participantes, a
0,04 euros el kWh, mientras la compra se mueve entre 0,11 y 0,14 según la comercializadora y los impuestos. La parte más barata del sistema es la que produce; la más cara, la que consume de noche. De ahí la recomendación de no perseguir el excedente, sino cubrir el consumo diurno y bajar el término de potencia.
Una alternativa que asoma es usar esos excedentes para minar criptomonedas, con la idea de que rinde más que malvenderlos. Ninguno de los que lo defienden aporta cifras.
Baterías de litio de coche eléctrico y el límite del tejado
Para quien no quiere regalar nada, la vía es almacenar. Los módulos procedentes de coches eléctricos se compran a
150 euros el kWh, y hay instalaciones con 32 kWh de batería. La otra mitad del mercado es un campo de batalla: hay quien defiende las viejas baterías de níquel-hierro por su longevidad extrema y su resistencia a temperaturas muy bajas, y quien responde que pierden demasiada energía en cada ciclo. El inversor Victron Multiplus II, que necesita su propio MPPT para las placas, completa el montaje.
Y luego está el muro físico. Un tejado plano con sobrecarga máxima de
80 kilos por metro cuadrado descarta los lastres de hormigón, que agrietan la cubierta. Las azoteas comunitarias se convierten en disputa vecinal.
El autoconsumo como un hilillo, no como un grifo
Frente al relato del ahorro automático, hay una corriente que rebaja las expectativas. La fotovoltaica sin baterías no es un chorro constante, sino una potencia que fluctúa con las horas y las nubes. Un 5 kW instalado rinde a mediodía y cae por la tarde. La conclusión de ese sector es que la solar sirve para ajustar el gasto y consumir lo que se pueda cuando se pueda, no para sostener un consumo alto con bombas de calor, piscina y coche eléctrico.
Otros llevan el sobredimensionamiento al extremo:
33 kW instalados para cubrir aerotermia, piscina y vehículos, con el objetivo de eliminar la caldera de gasoil y su factura anual.
Las cuentas cuadran. Con placas baratas, subvenciones de IBI y una factura a cero, el retorno parece evidente. Lo que no acaba de cerrarse es la puerta de entrada: hace falta una casa, un tejado y el capital para pagarlo todo por adelantado. Quien no tiene ninguna de las tres cosas sigue mirando desde fuera.