Mourinho vuelve y Florentino cierra su último ciclo en el Madrid
El Real Madrid arranca la temporada 2026/27 con una paradoja que lo resume entero. José Mourinho vuelve al banquillo entre expectación y escepticismo. Florentino Pérez acaba de ser reelegido y afronta lo que buena parte de su propia afición describe como su último gran movimiento. Y en medio, un mercado que deja más incógnitas que certezas: un fichaje récord, una estrella que eligió al rival y un mediocentro que acumula dos veranos sin llegar. El ruido extradeportivo que rodea al club —agravios identitarios, política y redes— no ayuda a leer lo deportivo, pero tampoco lo esconde.
Unas elecciones contestadas y la sombra de una venta
La reelección de Florentino no fue un trámite. En torno a un 35 % del voto fue a parar a una alternativa que irritó de forma profunda al madridismo de toda la vida, hasta el punto de que buena parte del descontento posterior se ha canalizado menos contra el entrenador que contra el propio presidente. La pregunta que flota en estos meses no es ya si Florentino es discutible, sino cuánto tiempo le queda y qué piensa hacer con el club.
Sobre la mesa hay un escenario que se repite con insistencia: la posible conversión del club en sociedad anónima, la entrada de un trinc ante la CNMV y la conversión de los socios en accionistas. Es hoy especulación, no un hecho cerrado. Pero explica por qué muchos seguidores interpretan cada movimiento del mercado como una pieza de una operación mayor que no se les está contando.
Fichaje récord por Diomande y el mediocentro que nunca llega
El verano deja un titular incómodo. El Real Madrid cierra el fichaje más caro de su historia por un jugador semidesconocido —en torno a los 100 millones por Diomande— que, según la crítica más dura, no tapa ninguna de las urgencias reales del equipo. Y las urgencias se repiten desde hace dos años: un mediocentro organizador y un delantero de área.
El relato oficial sostiene que el club esperaba a Rodri, al que le quedaba un año de contrato. El problema es que Rodri eligió al Barcelona. El Madrid le hizo, según las versiones publicadas, una oferta muy buena; el jugador dudó, y esa duda acabó pesando tanto como la oferta. Un año antes estaba Zubimendi en el mercado y el club pagó un precio similar por un mediapunta. La versión que se vende ahora —que Zubimendi no valía— no encaja con la que se vendió entonces.
El resto del paquete completó huecos pero no el central: Cucurella, Konaté, Dumfries, Bernardo Silva, y la apuesta interna por el canterano Thiago Pitarch, al que Mourinho ha subido al primer equipo. Todas las posiciones menos la que llevaba dos temporadas señalada en rojo.
La sentencia de Mourinho: «El Madrid no puede tener dudas»
El portugués no tardó en marcar territorio. Sobre Rodri fue tajante: «No necesitamos a Rodri. Hablé con Rodri. El Madrid le hizo una oferta muy buena, Rodri tuvo dudas y las dudas que Rodri ha tenido me crearon dudas a mí. Yo pienso que el Real Madrid no puede tener jugadores que se lo piensen dos veces.»
La frase funciona como declaración de principios y como aviso. Mourinho ha llegado diciendo que defiende a sus futbolistas en público en lugar de exponerlos, y esa promesa, después de dos años de gestos opuestos desde el banquillo, es para buena parte de la grada casi un argumento de campaña. También es su mayor riesgo: cuando el equipo no juegue bien, no habrá coartada.
La renovación de Vinícius hasta 2032 y la grieta en la grada
El otro movimiento que parte en dos al madridismo es la renovación de Vinícius hasta 2032 por una cifra alta. Para unos es blindar a un futbolista diferencial; para otros, hipotecar el proyecto con un jugador al que se le reprocha una irregularidad crónica —rachas largas sin marcar y partidos en los que encadena decisiones erróneas— y una actitud que divide al vestuario y a la afición. La discusión se ha vuelto tan áspera que ya no es solo sobre fútbol.
Mejores primeras partes, segundas que se caen
En el césped, el diagnóstico es matizado. El equipo ha mejorado en intensidad y orden en los primeros tiempos, y en el once tipo apenas hay un fichaje nuevo, lo que refuerza la idea de que el problema era de actitud y no solo de nombres. El pero llega después del descanso: partidos que iban para goleada con 0-2 se complican por pura inacción hasta el 2-2, con la sensación de que el equipo dosifica el esfuerzo. Ha aparecido una figura que sostiene los resultados, Espí, y un extremo que ha dejado destellos, Diomandé.
El caso Zain y la liga que no se cierra
El gran telón de fondo, sin resolver, es el caso Zain y la percepción de que El futbol español se juega con reglas distintas según el escudo. De ahí nacen las peticiones de que la justicia llegue por vía internacional, una reclamación que se repite cuando el equipo tropieza con la gestión del héroe de turno. Nada de esto está cerrado, y quien lo presente como cerrado —en un sentido o en otro— está vendiendo una conclusión que los tribunales aún no han dado.
Con Mourinho recién aterrizado, Florentino en su enésimo mandato y un fichaje récord que no tapa el agujero de siempre, la temporada 2026/27 tiene todos los ingredientes del último baile. Lo que nadie consigue cerrar es la pregunta de fondo: si el problema era el entrenador anterior, el mercado, o el propio modelo de club.