Lo de que no le va a costar al contribuyente ni un centavo (o ni "diez centavos", un dime, como dice Sacks) no deja de ser retórica política para cubrirse las espaldas; desde un punto de vista financiero no significa mucho en realidad. Cualquier decisión en la gestión de activos implica un coste/beneficio relativo por acción u omisión.
Si, por ejemplo, el bitcoin es puro humo, como defienden algunos, y está inevitablemente abocado al colapso más pronto que tarde, entonces aunque no compren más bitcoin, mantener los que ya tienen supondría dejar que se evaporase su valor actual de mercado. Por el contrario, si el bitcoin se consolida como el oro del futuro y continúa su ascenso imparable to da moon, el coste vendría en cambio por no desarrollar una política de compra más agresiva.
De hecho, el propio Sacks lamenta más adelante en el mismo mensaje del anuncio que "las ventas prematuras de bitcoin ya le han costado al contribuyente estadounidense más de 17 millardos de dólares", cifra que obtiene al comparar el precio al que se vendieron en su día con el valor actual de mercado. Con esto me está dando la razón, a la vez que se contradice flagrantemente en su discurso.