Hace años que se está trabajando en cifrado postcuántico.
En cifrado simétrico, los algoritmos actuales (AES, Salsa20, ChaCha,....) se consideran seguros, siempre que se usen claves de al menos 256bits.
No pasa lo mismo con los cifrados asimétricos, ya sea RSA, DSA o curva elíptica, que si son más fácilmente atacables por la fruta cuántica. Existen ya algunos cifrados utilizables, como Goppa-based McEliece, NTRU, XMSS o SPHINCS-256, pero tienen el problema de la complejidad de calculo y que el tamaño de las claves son muchísimo mayores lo que los hace problemáticos de usar. Por ejemplo en un cifrado de curva elíptica, como el bitcoin, una clave pública o privada apenas ocupa 32 Bytes y una firma 96 Bytes. Sin embargo una clave pública usando por ejemplo SPHINCS ocupa 1KB. y una firma 96KB.
De todas maneras la seguridad de los diferentes cifrados es algo que va muchísimo más allá del cryptomundo. Una gran parte de estructura económica actual (comercio o banca electrónica, cloud computing, telemedicina, comunicaciones, control de suministros básicos, ...) depende, y cada día más, de la seguridad de los algoritmos de cifrado por lo que es de esperar bastantes avances los próximos años. En esto, el bitcoin solo es una pequeñísima parte.
Igual que hizo con AES, el NIST americano ha lanzado una propuesta para elegir uno o varios algoritmos post quantum, proceso que se espera termine entre el 2023 y el 2025. En la primera ronda ya se han presentado 69 propuestas.
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