Fresas de Marruecos con hepatitis A: alerta sanitaria y dudas sobre los controles
Una alerta sanitaria ha vuelto a poner el foco sobre las importaciones agroalimentarias procedentes de Marruecos. El sistema europeo de alertas rápidas (Rasff) notificó la presencia del virus de la hepatitis A en fresas originarias de ese país, con un nivel de riesgo calificado como «serio» al superar el nivel máximo permitido de ausencia en 25 gramos. La organización agraria AVA-ASAJA exigió aumentar los controles y pidió al ministro de Agricultura, Luis Planas, que solicite explicaciones al Gobierno marroquí. La alerta no es un caso aislado: en las últimas semanas se han sucedido notificaciones similares y las organizaciones agrarias denuncian que solo se analiza entre el 1% y el 5% de los productos importados.
Qué ha pasado y por qué se considera un riesgo serio
La notificación del Rasff, el sistema de alerta rápida de la Unión Europea para alimentos y piensos, calificó el riesgo como «serio» tras detectar el virus de la hepatitis A en fresas procedentes de Marruecos. Según la información difundida, el nivel encontrado superaba el máximo permitido, que es la ausencia del virus en 25 gramos de producto. AVA-ASAJA subrayó que esta situación «supone un peligro para la salud pública» y apuntó a una posible causa: el riego de las explotaciones con aguas fecales. La hepatitis A es una infección hepática vírica que se transmite principalmente por vía fecal-oral, a través de agua o alimentos contaminados.
La organización presidida por Cristóbal Aguado envió una carta al ministro de Agricultura, Luis Planas, para solicitarle que «de manera urgente pida explicaciones al Gobierno de Marruecos y concrete qué medidas piensa emprender para evitar que este tipo de situaciones vuelvan a ocurrir». La petición no se limita a un caso puntual: se enmarca en una serie de alertas sanitarias por importaciones hortofrutícolas procedentes de este país tercero.
Los controles: solo se analiza entre el 1% y el 5% de lo que entra
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Andalucía (COAG-A) exigió «la paralización inmediata» de las importaciones de fresas y otros productos frescos de Marruecos tras «las reiteradas» alertas sanitarias notificadas en las últimas semanas. La organización calificó de «especialmente grave» la del pasado lunes, cuando el Rasff publicó que habían entrado al mercado español fresas de Marruecos contaminadas. El dato que más ha circulado es el de la insuficiencia de los controles: solo se analiza entre el 1% y el 5% de los productos del exterior agroalimentarios que se importan.
Bruselas ha pedido al Estado «acciones rápidas» por las fresas de Marruecos, según las informaciones recogidas. La Comisión Europea emitió una alerta sobre la presencia del virus en fresas procedentes de Marruecos, lo que ha elevado la presión sobre las autoridades españolas.
El alcance real: más lotes y otros productos bajo sospecha
Las organizaciones agrarias advierten de que «es muy posible que hayan entrado más fresas con hepatitis». La Asociación de Consumidores ha señalado que las fresas de Marruecos podrían no ser el único producto contaminado. En paralelo, se han detectado alertas por naranjas contaminadas: Bruselas detectó en dos meses 16 lotes de naranja contaminada en puertos europeos, seis de las inspecciones calificaron de «riesgo serio» los residuos encontrados y la mayoría procedían de Egipto y Turquía. Francia ha retirado de forma masiva naranjas contaminadas procedentes de Túnez por niveles de pesticidas por encima de los límites permitidos en la UE.
El problema no es exclusivo de Marruecos, pero el foco mediático y político se ha concentrado en las fresas. La organización agraria COAG ha alertado de un «entramado de empresas» que trae frutos rojos de Marruecos y los reetiqueta en Huelva. Denuncian que etiquetar fresas de Marruecos como si fueran de Huelva «es delito» y han presentado denuncias ante la Consejería de Agricultura por distintos falsos etiquetados. España ha detectado un segundo envío de fresas marroquís contaminadas con hepatitis A, según las informaciones publicadas.
El debate sobre el riego con aguas fecales y la seguridad alimentaria
Una de las hipótesis que más ha circulado es la del riego con aguas fecales. AVA-ASAJA apuntó directamente a esta posibilidad al señalar que el virus «puede haber aparecido en el alimento por regar las explotaciones con aguas fecales». En el debate público se ha repetido que en Egipto, y posiblemente también en Marruecos, se riega con aguas residuales. La hepatitis A es endémica en muchas regiones del mundo donde el saneamiento es deficiente, y la transmisión alimentaria se produce cuando el agua o los manipuladores están contaminados.
El experto Badiola advirtió de que «no es fácil eliminar el virus por completo». La hepatitis A es resistente a algunos tratamientos y puede sobrevivir en superficies y alimentos durante periodos prolongados. La congelación no la elimina. Esto complica la respuesta: no basta con lavar las fresas, y las autoridades sanitarias recomiendan cocinar los alimentos si hay sospecha, aunque en el caso de las fresas se consumen crudas.
El pulso político y comercial: agricultores, distribución y Bruselas
El asunto ha derivado en un pulso entre los agricultores españoles, que exigen aranceles o paralización de importaciones, y la gran distribución, que defiende la libertad de mercado. Una parte del sector empresarial ha expresado su rechazo a lo que considera «chantaje» de la Administración: «¿También quieren intervenir el mercado de las fresas? Nadie tiene que decirme dónde las compro, ni a quién se las compro, ni dónde, ni a quién se las vendo». Otras voces del ámbito agrario recuerdan que la competencia desleal no es solo sanitaria, sino también de costes: los productores marroquíes operan con estándares laborales y ambientales distintos.
Bruselas prepara una multimillonaria subvención al país de las naranjas con mancha negra, según las informaciones recogidas. Sudáfrica es el segundo exportador mundial de cítricos, pero en muchos de sus envíos se han detectado plagas y enfermedades. Las mandarinas del rey de Marruecos han llegado al Tribunal de Justicia de la UE. El caso de las fresas con hepatitis A se inserta en una guerra comercial más amplia entre la UE y los países terceros, donde los controles fitosanitarios y sanitarios son moneda de cambio.
Qué dicen los consumidores y cómo identificar el origen
Ante la polémica, han proliferado las guías para saber si un producto procede de Marruecos. El etiquetado es obligatorio y debe indicar el país de origen, pero las organizaciones agrarias denuncian que se produce fraude: empresas españolas reetiquetan fresas marroquís como si fueran de Huelva. COAG ha denunciado ante la Consejería de Agricultura distintos falsos etiquetados y ha alertado de un «entramado de empresas» que trae frutos rojos de Marruecos y los reetiqueta en Huelva.
Los agricultores advierten de que «es muy posible que hayan entrado más fresas con hepatitis». La organización agraria COAG-A exigió «la paralización inmediata» de las importaciones de fresas y otros productos frescos de Marruecos. La alerta sanitaria ha reabierto el debate sobre la seguridad alimentaria y la dependencia de importaciones. Mientras Bruselas pide «acciones rápidas» y el Gobierno español guarda silencio, los consumidores miran la etiqueta con desconfianza. El dato que descoloca: solo se analiza entre el 1% y el 5% de los productos importados. Con ese nivel de control, cualquier alerta es una lotería.