javi
Madmaxista
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“HE IDO A PEDIR UN CRÉDITO Y ME HAN DESABRIGADADO. SI ESTO ME PASA A MÍ ¿QUÉ SUCEDE A EMPRESAS DE BOLSA?
Moisés Romero - Lacartadelabolsa
“Mi ejemplo puede ser muy interesante para ustedes, los que escriben en lacartadelabolsa porque mi experiencia es extrapolable a gran parte de pequeñas y medianas empresas, que cotizan en Bolsa.
La semana pasada fui a la entidad bancaria con la que trabajo desde hace más de 20 años. Soy el dueño de una empresa pequeña de grifería y accesorios para cocinas y cuartos de baños. Mis balances no tienen trampa ni cartón. Están limpios como una patena. Nunca me ha gustado hacerme trampas en el solitario. De manera recurrente he negociado créditos con este mismo banco durante el tiempo indicado y siempre he pagado religiosamente los intereses. Los créditos los he utilizado en momentos de euforia para estirar las ganancias y me ha ido muy bien, pese a que he tenido que pagar altos intereses en años pasados. Desde siempre he aprendido que los grandes negocios se forjan en épocas de crisis y se venden cuando todo el mundo que ha acudido a la fiesta ya está borracho.
Aquí comienza mi historia.
Los tiempos son muy duros, como nunca. Y el perfil de mi empresa, en lo que respecta a expectativas, es de alto riesgo ¿quién va a confiar ahora en una pequeña empresa dedicada a la grifería y accesorios de cocinas y cuartos de baño con la que está cayendo en el sector inmobiliario?...”
“...Al parecer el único que confía soy yo. Me baso en la teoría del crecimiento próximo de las rehabilitaciones y obras caseras más que en una explosión inmobiliaria. Creo, es más, que ya no veré, con casi 60 años que tengo, una nueva era de auge inmobiliario en España tan descontrolada como la que estamos pagando y padeciendo. Por eso, considero que unos y otros atenderemos las reformas y las mejoras de nuestras casas, salvo que el precio de los inmuebles caiga lo que tiene que caer, es decir, a plomo para que las compras se reanimen. Esta confianza en mí mismo y el hecho de contar con un balance saneado me ha llevado a pedir un crédito para comprar el negocio de un amigo, que se ha dedicado durante años a lo mismo que yo, pero que ha decidido tirar la toalla y entrar en concurso de acreedores...”
“...El planteamiento que iba a hacerle al banco (repare en el término iba a hacerle) era muy sencillo: pedir un crédito, que unido a parte de la liquidez con que cuenta mi empresa me permitiría sacar a la empresa de mi amigo del concurso y comprarla. Tarea imposible, estimado director. No me han dejado hacer el planteamiento. Me han desabrigadado de arriba a abajo y de abajo arriba. Por momentos me he sentido desprotegido, en bowling delante del mostrador, sofocado. Creo que llegué a sudar...”
“...Los cacheos que hacen los policías de Nueva York, esos que vemos en las películas, son una ñoñería comparados con los que me hicieron a mí la directora del banco y dos de sus ayudantes: quién eres, de dónde viernes, a qué te dedicas, cuál es la relación con tu muyer y tus descendientes, cuántos empleados, cuánto patrimonio...Y todo eso y más, lo conocen de sobra. Conforme avanzaba el discurso, o mejor dicho, el monólogo de la directora (es nueva, he de reconocerlo, pero yo tengo muchos expedientes limpios y bien conformados en ese banco) me sentí estrujado. Por un momento intuí que me iba a exigir una garantía muy, muy superior a la del crédito. Pero no, no fue así. Ni me escuchó la directora ni me dio el crédito...”
“...Pocos días después me encontré en la cafetería del barrio a uno de los empleados del banco. Me echó el brazo a los hombros y me dijo: no te esfuerces no damos ningún crédito y menos a empresas relacionadas con la vivienda, que es como mentar al diablo. El banco no repara en nada. Simplemente no da y si te lo da te va a costar uno o dos ojos de la cara. O sea, no te lo plantees por el momento ¿Has pensado en un crédito ICO?...”
“...Ni te lo plantees, le espeté yo al empleado del banco, porque lo del ICO es otro aventura que otro día le contaré...”
“...Le envío este correo, estimado director, porque en la Bolsa española hay una docena escasa de valores líderes y el resto es un compendio de medianas y pequeñas empresas con muchas dificultades de crecimiento y supervivencia, porque no les llega el crédito ¡Cuidado! por tanto, con las valoraciones, con la idea de que una empresa está barata porque esta baja de cotización. En el futuro aún lo puede estar más. Y todo apunta que esto va para largo, pese a que los índices bursátiles estén sostenido por tres o cuatro valores de alto rango, a los que sí les llega la financiación...”
Saludos de G.L.M empresario
Moisés Romero - Lacartadelabolsa
“Mi ejemplo puede ser muy interesante para ustedes, los que escriben en lacartadelabolsa porque mi experiencia es extrapolable a gran parte de pequeñas y medianas empresas, que cotizan en Bolsa.
La semana pasada fui a la entidad bancaria con la que trabajo desde hace más de 20 años. Soy el dueño de una empresa pequeña de grifería y accesorios para cocinas y cuartos de baños. Mis balances no tienen trampa ni cartón. Están limpios como una patena. Nunca me ha gustado hacerme trampas en el solitario. De manera recurrente he negociado créditos con este mismo banco durante el tiempo indicado y siempre he pagado religiosamente los intereses. Los créditos los he utilizado en momentos de euforia para estirar las ganancias y me ha ido muy bien, pese a que he tenido que pagar altos intereses en años pasados. Desde siempre he aprendido que los grandes negocios se forjan en épocas de crisis y se venden cuando todo el mundo que ha acudido a la fiesta ya está borracho.
Aquí comienza mi historia.
Los tiempos son muy duros, como nunca. Y el perfil de mi empresa, en lo que respecta a expectativas, es de alto riesgo ¿quién va a confiar ahora en una pequeña empresa dedicada a la grifería y accesorios de cocinas y cuartos de baño con la que está cayendo en el sector inmobiliario?...”
“...Al parecer el único que confía soy yo. Me baso en la teoría del crecimiento próximo de las rehabilitaciones y obras caseras más que en una explosión inmobiliaria. Creo, es más, que ya no veré, con casi 60 años que tengo, una nueva era de auge inmobiliario en España tan descontrolada como la que estamos pagando y padeciendo. Por eso, considero que unos y otros atenderemos las reformas y las mejoras de nuestras casas, salvo que el precio de los inmuebles caiga lo que tiene que caer, es decir, a plomo para que las compras se reanimen. Esta confianza en mí mismo y el hecho de contar con un balance saneado me ha llevado a pedir un crédito para comprar el negocio de un amigo, que se ha dedicado durante años a lo mismo que yo, pero que ha decidido tirar la toalla y entrar en concurso de acreedores...”
“...El planteamiento que iba a hacerle al banco (repare en el término iba a hacerle) era muy sencillo: pedir un crédito, que unido a parte de la liquidez con que cuenta mi empresa me permitiría sacar a la empresa de mi amigo del concurso y comprarla. Tarea imposible, estimado director. No me han dejado hacer el planteamiento. Me han desabrigadado de arriba a abajo y de abajo arriba. Por momentos me he sentido desprotegido, en bowling delante del mostrador, sofocado. Creo que llegué a sudar...”
“...Los cacheos que hacen los policías de Nueva York, esos que vemos en las películas, son una ñoñería comparados con los que me hicieron a mí la directora del banco y dos de sus ayudantes: quién eres, de dónde viernes, a qué te dedicas, cuál es la relación con tu muyer y tus descendientes, cuántos empleados, cuánto patrimonio...Y todo eso y más, lo conocen de sobra. Conforme avanzaba el discurso, o mejor dicho, el monólogo de la directora (es nueva, he de reconocerlo, pero yo tengo muchos expedientes limpios y bien conformados en ese banco) me sentí estrujado. Por un momento intuí que me iba a exigir una garantía muy, muy superior a la del crédito. Pero no, no fue así. Ni me escuchó la directora ni me dio el crédito...”
“...Pocos días después me encontré en la cafetería del barrio a uno de los empleados del banco. Me echó el brazo a los hombros y me dijo: no te esfuerces no damos ningún crédito y menos a empresas relacionadas con la vivienda, que es como mentar al diablo. El banco no repara en nada. Simplemente no da y si te lo da te va a costar uno o dos ojos de la cara. O sea, no te lo plantees por el momento ¿Has pensado en un crédito ICO?...”
“...Ni te lo plantees, le espeté yo al empleado del banco, porque lo del ICO es otro aventura que otro día le contaré...”
“...Le envío este correo, estimado director, porque en la Bolsa española hay una docena escasa de valores líderes y el resto es un compendio de medianas y pequeñas empresas con muchas dificultades de crecimiento y supervivencia, porque no les llega el crédito ¡Cuidado! por tanto, con las valoraciones, con la idea de que una empresa está barata porque esta baja de cotización. En el futuro aún lo puede estar más. Y todo apunta que esto va para largo, pese a que los índices bursátiles estén sostenido por tres o cuatro valores de alto rango, a los que sí les llega la financiación...”
Saludos de G.L.M empresario