Seis disparos contra Miguel Uribe en plena calle
¿Qué se sabe del atentado contra Miguel Uribe Turbay? El candidato de la derecha colombiana recibió al menos seis disparos en un ataque sicarial ocurrido en plena calle. Según los primeros datos difundidos, su estado era muy grave y llegó a circular la versión de que había fallecido, algo que nunca se confirmó. Las imágenes del momento del ataque y del presunto sicario herido en el suelo se propagaron con rapidez, mientras el nombre de Gustavo Petro, presidente de Colombia, entraba de lleno en la conversación.
Qué pasó y en qué estado está Miguel Uribe
El ataque se produjo con **al menos seis disparos**, según el relato que acompañaba al vídeo del momento exacto del atentado. Uribe Turbay quedó en estado crítico y fue trasladado a un hospital, donde los informes posteriores hablaban de **«escasa respuesta» a los tratamientos** y de una posible mejoría neurológica por la reducción del edema cerebral. La confusión fue tal que una cadena de televisión llegó a anunciar su muerte y después borró la publicación.
Hay un detalle que ha alimentado todo tipo de lecturas: el esquema de protección del senador **se redujo de siete a tres personas el mismo día del atentado**. El propio presidente Petro ordenó investigar «a la máxima profundidad» esa circunstancia. El abogado de Uribe anunció además una denuncia penal contra el director de la UNP.
¿Quién está detrás del atentado contra Uribe?
No hay respuesta cerrada. Las hipótesis que circulan van del sicario solitario al ajuste de cuentas político, y ninguna cuenta con pruebas públicas concluyentes. El móvil del presunto autor **se perdió en la cadena de custodia policial**, lo que para una parte del análisis es una señal inquietante y para otra, simple negligencia. También se ha señalado que el detenido aparece en fotografías junto a Petro, lo que a juicio de algunos descarta la autoría directa del gobierno y a juicio de otros apunta a un montaje.
La familia política del senador no es un dato menor: es sobrino nieto del expresidente Julio César Turbay y su madre, periodista, fue secuestrada por Pablo Escobar. La biografía familiar se ha convertido en argumento tanto para quienes ven una vendetta histórica como para quienes la consideran irrelevante.
La reacción política: Petro, Pastrana y el eco español
El expresidente Andrés Pastrana cargó contra Petro: «Las mendaces palabras de Petro contra Miguel Uribe lo hacen responsable de lo que acaba de suceder». Es una acusación política, no una imputación judicial, y así conviene leerla. En el otro extremo, hay quien recuerda que Uribe había anunciado poco antes demandas contra el petrismo por intentar imponer una consulta popular por decreto.
En España el eco fue inmediato. Buena parte de la conversación vinculó el ataque con el clima político propio, con referencias a Vox, a la izquierda y a atentados pasados. Es un reflejo conocido: cada crimen político en América Latina se lee aquí como un aviso.
El contexto que nadie discute
Colombia arrastra una violencia política que no empezó ayer. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 abrió décadas de conflicto, y desde entonces la lista de candidatos y líderes asesinados es larga. La discusión sobre si el atentado contra Uribe es un episodio más de esa serie o un salto cualitativo sigue abierta.
Lo que sí admite poca discusión es el patrón: en las últimas décadas, la mayoría de los atentados mortales contra políticos en la región han tenido como víctimas a figuras de la derecha. De ahí a concluir que existe una coordinación internacional hay un trecho que los datos no cubren.
El estado del asunto
A la fecha de esta discusión, Uribe seguía ingresado y su pronóstico era reservado. La investigación sobre la reducción de su esquema de seguridad y sobre la pérdida del móvil del detenido está en marcha. Nadie ha sido condenado por el ataque. Cualquier versión que afirme lo contrario, en un sentido o en otro, va por delante de los hechos.
La política colombiana lleva décadas demostrando que no necesita guionistas. Lo que falta ahora es saber si alguien, en algún despacho, tiene interés en que se sepa la verdad.