Petro no acepta la derrota de su delfín y aviva el fantasma de la guerra civil en Colombia
La escena se repite. Un presidente que fue guerrillero, que surgió del M-19 tras un fraude electoral en 1970, se niega a reconocer una derrota. Esta vez la víctima es su delfín, un candidato que perdió las elecciones y que, según el relato oficial, fue víctima de un fraude. Gustavo Petro, exguerrillero y hoy en el poder, no se muerde la lengua: llama abiertamente a la guerra civil. Colombia, otra vez, huele a pólvora.
El precedente del M-19 y el fraude de 1970
El Movimiento 19 de Abril nació precisamente de las denuncias de fraude en las elecciones de 1970. Petro formó parte de esa guerrilla de extrema izquierda. Ahora, con la derrota de su delfín, el presidente colombiano parece dispuesto a repetir la jugada. Según analistas, lo más probable es que fuerce una respuesta armada y veamos zonas del país sumidas en una guerra civil. La historia se repite, primero como tragedia, luego como farsa sangrienta.
Efectos colaterales: la factura migratoria para España
Colombia ya es uno de los principales emisores de inmigrantes hacia España. Si el conflicto escala, las oleadas de desplazados podrían multiplicarse. Mientras la izquierda española se frota las manos con la llegada de "refugiados" que engrosan sus bases clientelares, el sistema de acogida –ya tensionado– cruje. No es descartable que asistamos a una nueva crisis migratoria con origen colombiano, esta vez alimentada por la tozudez de un presidente que no sabe perder.
El dato que descoloca: Petro formó parte de una guerrilla que justificó su existencia en un supuesto fraude electoral. Cincuenta años después, el mismo argumento puede ser la mecha de una nueva guerra. Colombia, que conocía su historia, parece condenada a repetirla.