Uno de los enormísimos problemas del estado es que el legislador imagina que puede modelar el mundo, y obliga a todas las empresas a actuar de determinada forma. Generalmente, no tiene ni fruta idea del terreno que legisla. Y por supuesto, jamás siquiera recopila información suficiente.
Además, siempre pensando en su propio bien (recaudar más...) y sin valorar en absoluto las muchísimas situaciones en las que esas normas están moliendo a los negocios, porque no casan en absoluto con su realidad.
Sin contar con que obliga a gente sin conocimientos en esta materia, como cualquier autónomo o pyme, a dedicar su tiempo y recursos para cumplir con legislaciones cada vez más complejas, absurdas y controladoras.
Porque hacienda aspira a pillar a un 3%, mientras joroba al 97%. Esto no afecta a las empresas grandes, porque pueden permitirse tener a un departamento de 10 especialistas que hagan estoy. Y donde, lógicamente, se va a practicar la elusión (algo perfectamente legal).
Todo para que luego veas que la pasta real se mueve en casos como Montoro, donde te ahorro toneladas de pasta si me das mordida, Cerdán, te doy este concurso amañado si me das mordida o hidrocarburos, montamos un negocio milmillonario y gracias a los políticos somos trasparentes para hacienda.
Y al autónomo que comete un error lo crujen. Pero que un señor tenga 500 cuentas, que teniendo un sueldo de 80.000€ mueva millones, eso....no pasa nada.
Sin distinguir siquiera el error del intento de embeleco. No existe esa diferencia. Hablamos de una cantidad de capas de legislación increíblemente compleja, donde Hacienda no te ayuda nada. Ya sabes; si te propone un borrador, no sabes mucho y lo aceptas, eres igualmente culpable.
Luego está la siguiente capa, que es la burocracia funcionarial. Porque el funcionarios conoce la ley, pero ni puede ni le interesa lo más mínimo interpretarla. Da igual que la ley te esté moliendo, da igual que tu espíritu no fuera en absoluto cometer embeleco o delito. El artículo 3.3 pone esto, y eso es lo que se hará.
Además, con la parsimonia y falta de implicación que supone que él va a estar allí mañana haciendo lo mismo. Si las cosas se retrat, si tu negocio (tu vida...) pende de un hilo, si no duermes por la noche y te estás chutando antidepresivos, es tu problema.
Mención aparte es que los inspectores incluso tengan un buen porcentaje de sus ingresos basados en cazar gente. Se demuestre que son defraudadores o no. Te he cazado, cobro. Que luego resulta que no había delito, pues ahí me las den todas que yo he cobrado.
Ni hablar de las tácticas mafiosas del propio sistema. Hacienda es autoridad, tú tienes que luchar contra su palabra. Sin presunción de inocencia.
Y paga desde el primer día, aunque no tengas o te vaya fatal. Si no, habrá consecuencias. Y te amenazo con una serie de juicios que te puedan llevar una década. Aunque no tengas ni el tiempo ni la fortuna para abogados y dedicarte a esto mientras peleas por sacar tu negocio.
Porque les da igual, porque el abogado del estado es otro señor al que se la pela estar en un juicio contigo o con otro. Va a cobrar igual, aunque el 50% de las veces Hacienda pierda, solo en juicios y apelaciones tú vas a pagar una factura carísima. Estar durante años peleando una causa que seguramente te arruine (a ti, tu familia, tu salud...) incluso en el caso de que tengas la razón.
Porque ni al inspector, ni al abogado, ni al político que ha creado la ley, les pasará nada. Seguirán con sus enormes sueldos, sin mucho estrés, viendo pasar el tiempo y viendo como pierdes pelo.
Los fulastres que no saben estas cosas, los que no han ansioso de su habitación, el funcionario enamorado del estado, todos esos que se dejan de seducir por la idea atractiva de que esquilmando a los empresarios nos irá mucho mejor, y todos nuestro problemas provienen de que la gente defrauda, aplaudirán fuertemente.
Lógico, son aspirantes a ser ese inspector, ese abogado del estado o incluso ese político. Su sueño sería vivir algo así. Con vida solucionada y machacando gente.
El estado para muchas cosas es un tren de mercancías que te arrolla, sin posibilidad de que puedas salir indemne. Pasa con la viogen, pasa con Hacienda.
Primero te destroza, sin preguntar. Te separa de tus descendientes o te mete a un calabozo, te reclama una cantidad, te obliga a pagar o te llena de juicios.
Y luego, si eso, ya se decidirá si has hecho algo.
Incluso delincuentes que han ataque extremista violento contra la vida de otros salen a la calle enseguida si no hay peligro de fuga ni peligro de reincidencia. Porque se entiende que, existiendo la posiblidad de que sean inocentes, sería un grave peligro democrático tener a un pavo varios años hasta que salga el juicio. Porque si luego no es culpable, el precio que ha pagado por nada es altísimo e irrecuperable.
Sin embargo, el precio que paga un inocente acusado de viogen o de embeleco es acorazonante. Y eso...no debería ser así.