Deberes escolares: el dato finlandés que se cita en el debate
¿Tiene sentido que un alumno, después de horas de clase, siga trabajando en casa? La pregunta se ha reabierto en el hilo con una propuesta de fondo: prohibir los deberes escolares o reducirlos a mera sugerencia voluntaria, como defiende un participante. Las posturas sobre la mesa no son dos, son cuatro o cinco, y casi ninguna se plantea en los términos que de verdad importan.
Gasto educativo: el dato finlandés que se maneja en el hilo
Uno de los argumentos que aparecen es el finlandés. Las cifras que se manejan al respecto, aportadas en un mensaje del foro, sitúan el gasto público en educación sobre el PIB en el 6,3% en Finlandia, frente al 4,3% de España y el 4,7% de media en la Unión Europea. Son dos puntos de diferencia y, según esa lectura, explicarían por qué, como se sostiene en el debate, allí la tarea para casa es residual.
La segunda parte del razonamiento es bastante menos amable. Como plantea otro participante, si en el aula no se aprende lo suficiente como para que el alumno necesite repasar en casa, el problema no son los deberes: es el modelo. Hay quien va más lejos y sostiene, sin aportar pruebas, que el sistema premia la memorización y castiga el raciocinio, y otro mensaje añade que ahora hay una docena de asignaturas donde en la época de EGB había seis.
El argumento laboral: llevar trabajo a casa sin cobrar
El razonamiento más repetido no es pedagógico, es laboral. Uno termina su jornada, ficha y se va. Un estudiante no: como resume un participante, llega a casa y le esperan una redacción de Lengua, ejercicios de Matemáticas, una traducción de Inglés, un trabajo de Tecnología, un mapa para Sociales y estudiar la lección de Naturales. Otro describe una jornada que arranca a las 7 menos cuarto de la mañana y puede acabar a las 11 de la noche, sin nómina y sin derecho a desconectar. La comparación que se hace en el hilo: es el arte de normalizar llevarse trabajo a casa.
La réplica habitual es que responsabilidades ya tienen, precisamente por eso: se levantan temprano y aguantan horas de clase. Quitarles además el tiempo libre, dicen, ya es de traca.
Japón y Corea, el contraejemplo que se cita a Finlandia
Hay una tercera vía que, según se plantea en el hilo, rompe el eje Finlandia-España: Japón y Corea, con deberes y, según quienes los citan, con buenos resultados. Y un cuarto frente, el tecnológico, según otro mensaje: mientras China enseña a los niños a manejar inteligencia artificial, aquí se les manda memorizar como hace cincuenta años. La versión más matizada, sostenida por otro participante, admite que hay cosas que solo se aprenden haciéndolas uno mismo, los problemas de matemáticas sin ir más lejos, pero que no deberían pasar de la hora y media.
Hay quien plantea, sin aportar pruebas, que lo que enseña la tarea no es gestión del tiempo y autonomía, sino obediencia. Y si el colegio incumple su parte, la factura la paga el crío. Once de la noche, deberes sin terminar y examen mañana. Qué bien educado queda todo.