A ver, que no es tan sencillo.
El gas usano, el baratito, navega por el Missisipi hasta el caribe y de ahí tiene que cruzar el charco para llega a Europa. Es más barato el transporte en gaseoducto porque llega hasta las centrales. El transporte transoceánico es mucho más costoso y para nada evidente que los europeos se vayan a lanzar en brazos abiertos a los usanos. No tengo tan claro que los gigantes metaneros puedan remontar ese río y hasta donde sé, países latinoamericanos como Perú están dispuestos a pagar el gas caro caro.
Antes miran a África.
Está por ver si los costes hacen que el precio final se quede en 8-9 usd porque los japos han estado pagando hasta 19 usd.
El gas usano es muy barato porque lo consumen casi donde lo extraen. Los usanos quieren el gas para ellos mismos ya que consiguen ganar una competitividad brutal por bajos costes de energía.
Que el precio del carbón va a doblar con el tiempo lo sabe todo el mundo y los beneficios de las carboneras se van a disparar también. Llevará tiempo pero las empresas están haciendo su trabajo. Ayer publicaba ANR que tiene 2,1B de reserva para aguantar temporal.
Esta crisis está haciendo que las empresas usanas de extracción de carbón pongan su bottom-line muy abajo, es decir que buscan ser rentables con situaciones de mercado muy difíciles a base de apretar los costes. Cuando el margen de extracción sea alto, los beneficios se van a disparar sobremanera y va a ser expectacular.
No olvides que el carbón dejará de ser tan contaminante como lo es ahora. El ser humano tiene algo que sobresale por encima de todo: su capacidad para sobrevivir, adaptarse y buscarse la vida. Conseguirá que el carbón sea limpio y usable a precios competitivos porque hay una razón de peso: es de lo que más hay y con diferencia.
El fracking que nos frackeará a todos
Empezamos a vivir en un mundo diferente donde obtener más petróleo exige más energía, más esfuerzo y más dinero.
Tad Patzek, presidente del Departamento de Ingeniería de Geosistemas y Petróleo de la Universidad de Texas
Ya he hablado del fracking varias veces en mi blog.
A estas alturas, sólo los incautos o los vende-motos defienden su viabilidad.
Se trata de otra burbuja financiada por Wall Street y por los bajos tipos de interés de la Reserva Federal. Lo que está pasando en Estados Unidos es simple, es lo mismo que está pasando en todo el mundo; la producción de los pozos decae, sean convencionales o de esquisto, lo cuál obliga a más perforaciones para sostener la producción. Hace años que alcanzamos el peak del petróleo y algunos estudios estiman que el peak del shale gas se alcanzó a finales de 2011 (el del shale oil se alcanzará en unos pocos años). Si las compañías no perforan más la caída de la producción de los pozos hará saltar por los aires su situación financiera; y si lo hacen mejorarán sus números a corto plazo, aunque nunca a medio o largo. Los economistas y los analistas de Wall Street pueden decir lo que quieran, pero no tienen ni fruta idea de geología ni escuchan las voces de alarma que proceden del sector petrolero. Aquí os dejo dos de ellas:
- La de Rex Tillerson, consejero delegado de Exxon Mobile: “En el negocio del gas de esquisto, todos hemos perdido hasta la camisa” (opinión recogida en The New York Times, en agosto del año pasado).
- La de Peter Voser, que ya ha cesado como consejero delegado de Shell: “De lo que más me arrepiento es de haberme metido en el fracking” (publicaba no hace mucho el Financial Times).
El negocio del fracking tiene fecha de caducidad. Sin embargo, a diferencia de las explotaciones de crudo convencional, el colapso llegará mucho antes. Pues la producción caerá a velocidad de vértigo:
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La producción de shale gas ya está cayendo. La de shale oil, en el gráfico, lo hará próximamente cuando la sobreperforación –línea roja- ya no pueda aumentar la producción
El petróleo de esquisto o shale oil supone sólo un 15% de los hidrocarburos que se extraen mediante la técnica del fracking, el resto es gas natural. El coste de extracción del shale oil se estima actualmente en 80 dólares el barril. Que aprovechen el momento; ya que en unos pocos años, necesitarán un barril a 140$ o más para evitar el cierre de las explotaciones.
El crudo es el chocolate del loro.
Lo que importa de verdad es el gas. La administración Obama se enfrenta a un problema morrocotudo: los costes de explotación del gas de esquisto van en aumento a medida que la producción decae (que es lo que está pasando en el mega yacimiento de Bakken). No pueden colocarla toda en el mercado nacional porque el consumo patrio está plano:
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Por qué Estados Unidos no puede absorber la producción nacional de gas de esquisto daría para un artículo entero. Aunque
no hay que ser un lumbreras para entender que la caída de los salarios que padece el país, así como la deslocalización industrial hacia los países emergentes por obra y gracia de la globalización, está destrozando la viabilidad del negocio. Según la Joint Association Surrey on Drillingcosts,
el coste medio de un pozo profundo completamente explotado en Canadá y en EE.UU., oscila entre los 6 y 9$/MBtu (por 25€/MBtu de España). Aunque el mercado interno estadounidense sólo puede pagar entre 2 y 4$/MBtu… Así pues, las compañías tienen un problema doble: por un lado están condenadas a perforar a un ritmo frenético para evitar que la producción decaiga y salte por los aires su balance financiero (las nuevas perforaciones se pagan con deuda, deuda y más deuda hasta que todo pint); y por otro, se ven obligadas a malvender su producción en el mercado nacional a un precio inferior al de sus costes productivos.
No se me ocurre un negocio peor.
Sin el Quantitative Easing de la FED y su política de bajas tasas de interés, la burbuja del fracking ya habría estallado… El sector está muy endeudado y abundan las compañías que lanzan profit warnings al mercado para consternación de los inversores que se han tragado entero el cuento del nuevo El Dorado. Es el caso de Chesapeake Energy, de Range Resources Corp., de QEP Resources Inc., de Sánchez Energy Corp, etc. Todas ellas han cotizado muy negativamente la caída de la producción y su impacto en la cuenta de resultados. “Houston?!: Tenemos un problema…!”. Hay que llamar a Obama… Y vaya si lo han llamado.
El único mercado que podría absorber y pagar un buen precio por el gas estadounidense está en la Unión Europea. En Europa el gas natural se paga a 9 o 10$/MBtu, que es más o menos lo que le pagamos a los rusos y a los argelinos. Con ese precio los yanquees salvarían su industria; o mejor dicho, evitarían 3 o 4 años su declive. Hay mucho dinero en juego; muchos puestos de trabajo y mucha deuda por pagar (o impagar). En Estados Unidos hay varias burbujas haciendo cola para explotar: la burbuja de los préstamos universitarios, la burbuja de los préstamos Heloc, la del crédito municipal (Chicago está muy cerca del impago), etc. Por no hablar de la renta variable… No está el horno para bollos. Si estalla la burbuja del fracking los bancos y Wall Street estarán otra vez en el ojo del huracán. Hay que venderle ese gas a los europeos como sea y el mejor modo de hacerlo es controlando Ucrania.
Ucrania es un país fallido, quebrado. Su déficit público no llega al 50% del PIB… Pero eso da igual. Lo que importa de verdad es que su Banco Central sólo dispone de 17.000 millones de dólares en reservas y que cada mes salen del país 2.000 millones de dólares para pagar la factura energética y las obligaciones de su deuda externa. Como las autoridades de Kiev estaban al borde del default, se vendieron al mejor postor; al que ofreciera más por el rescate y exigiera menos contrapartidas. Así que entre la Unión Europea y Rusia, Yanukovich se decantó por los rusos. Mejor los rusos que la troika. Lo que no sabía es que esa decisión iba a desencadenar el movimiento del Euromaidán que al final lo derrocó… Los norteamericanos aprovecharon su oportunidad y en connivencia con las autoridades de Bruselas han sustituido a los rusos como acreedores del país. Que los soldados ucranios de Crimea les griten a los rusos que “América está con ellos”, indica a las claras como una parte del pueblo percibe la situación.
Así pues, a cambio de la ayuda económica y militar de Washington, los ucranios occidentales creen que han alcanzado la ansiada “libertad”; cuando en realidad, sólo han cambiado de dueño. De momento todo el oro de su Banco Central ya ha emigrado a Estados Unidos (buena suerte Ucrania: nunca más lo vas a ver!!). Y lo peor de todo, están abocados a una guerra civil por Crimea y por la Ucrania filorusa del Este. La prensa occidental descarta el conflicto armado. Pero yo no lo tengo tan claro… Si algo aprendimos de la I Guerra Mundial es que cuando los países movilizan sus ejércitos –como está pasando en Crimea- ya no pueden retirarlos. Lo más probable es que haya un conflicto armado de baja intensidad que justifique el sabotaje de los oleoductos que transportan el gas de Rusia hacia la U.E.; momento a partir del cual, los gringos se erigirán como “salvadores” de la Unión al ofrecernos su gas de esquisto a un precio razonable. Esta artimaña geopolítica tiene fecha de caducidad; es decir, lo que tarden los rusos en terminar el oleoducto del Sur –el South Stream-, que transcurre por territorios “amigos” y evitará para siempre el incordio de Ucrania.
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Trayecto del South Stream
Cuando esté terminado a finales de 2015, el momentum de Ucrania pasará y será casi imposible socavar la posición rusa en el mercado gasístico europeo.