Gripe y catarros en verano: las urgencias se llenan por las multitudes
¿Quién dijo que la gripe era cosa de invierno? En Pontevedra, el neumólogo Adolfo Baloira alerta de que las multitudes de festivales y el turismo han adelantado los virus respiratorios, y las urgencias del CHUP empiezan a registrar ingresos por infecciones en pleno verano. «Empieza a ser un cierto problema», reconoce el especialista.
Las aglomeraciones son el principal sospechoso. El doctor explica que la inyección de población que trae el turismo y las masas en los eventos musicales han cambiado el curso de enfermedades como la gripe A, que ya no es estacional. Los casos de gripes y catarros se multiplican, y hay quien apunta a la vacunación como solución, mientras otros se preguntan si no será el aire acondicionado el verdadero culpable.
La sombra del COVID sigue planeando. Varias familias relatan gripazos con fiebre alta y algún ingreso hospitalario, lo que alimenta el debate sobre si las dosis de refuerzo son necesarias o si la industria farmacéutica se frota las manos. El dato: el aumento de casos coincide con el pico de festivales veraniegos, mientras los médicos insisten en que las multitudes son caldo de cultivo para cualquier virus.
Algunos apuntan al cambio climático, pero lo cierto es que el factor humano parece decisivo. Las aglomeraciones en transportes y eventos son el hábitat perfecto para la transmisión. No hay más que ver el contraste: un ermitaño de 90 años en su monte apenas se resfría, mientras los asiduos a festivales caen como moscas. Aunque suene a ironía, la lección es simple: donde hay multitud, hay virus.
La pregunta es si esto va a más. Con el verano aún caliente, las urgencias no dan tregua. Y, como dice el refrán, más vale prevenir que lamentar, pero en plena ola de calor, ¿quién piensa en la gripe?