La explosión que reabre la pregunta nuclear en Rusia
La explosión de un depósito de combustible en territorio ruso ha reabierto un debate que parecía enterrado: ¿por qué no responde Moscú con armas nucleares tácticas, como algunos sectores reclaman? La discusión, sin embargo, va más allá del incidente y apunta a una estrategia de contención que muchos califican de incomprensible.
Los datos que manejan los analistas son escalofriantes. Se habla de más de 500.000 muertos en un conflicto que ya roza los cinco años. Y, sin embargo, el Kremlin no ha autorizado un solo misil atómico, ni siquiera contra bases aéreas ucranianas alejadas de núcleos civiles. La pregunta que flota es: ¿miedo a una escalada total con la UE, o existe una razón más oscura?
Una corriente apunta a que la guerra podría estar pactada entre bastidores. La falta de acción decisiva –como el corte de los puentes sobre el Dniéper, que Stalin cruzó en tres meses– alimenta la sospecha de que ambos bandos limitan conscientemente sus operaciones. Otros creen que los intereses económicos y empresariales de la élite rusa pesan más que cualquier victoria militar.
Mientras, en la Duma crece la impaciencia de los halcones, que ven a Putin como un líder indeciso. La explosión del depósito de combustible, lejos de aclarar el panorama, ha añadido más incertidumbre. La próxima explosión –ya sea en Ucrania o dentro de Rusia– podría despejar las dudas, o sembrarlas para siempre.