El informe es de Intermón, así que la mitad del texto es encuadre para orientar el debate. El dato de fondo, en cambio, es correcto. Y probablemente corto.
Por qué trabajar y ser pobre no es ninguna contradicción
- Cada subida salarial se la come el alquiler en dos meses. Se la regalan al casero, que no ha movido un dedo.
- La oferta está asfixiada por suelo, licencias, plazos y burocracia autonómica y municipal. Eso no es "el mercado", eso es la administración interviniendo.
- La demanda se infla por la puerta de atrás mientras los fondos compran bloques enteros. No es un mito, es un modelo de negocio con rentabilidad garantizada.
- La LAU y los topes de alquiler han expulsado al pequeño casero y han dejado el sector en manos de los grandes. Genial, oye.
Los 770.000 son un suelo, no un techo. Ahí no salen los que comparten piso con 35 años, ni los que han vuelto a casa de los padres, ni los que hacen lonchafinismo por obligación y no por vicio. Esos no entran en la estadística, entran en la cena de Navidad.
Y lo de echarle la culpa al inquilino de turno no tiene sentido: la ONG pide más gasto público para arreglar un problema causado por la regulación. Más regulación. Fetén.
Que sí, que ocho años de estos tienen consecuencias. Pero no nos hagamos trampas: el PP tampoco va a tocar el ladrillo, porque parte de su cúpula vive de él. La diferencia es el ritmo, no el destino.
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