Dos muertos en la verbena de San Juan de Girona y autores huidos
¿Puede una noche de San Juan terminar con dos muertos y una pelea a las puertas de un hospital? En Girona, sí. Un
hombre de 48 años y una
mujer de 44 fallecieron en la madrugada del 24 de junio de 2024 tras un
tiroteo en Girona, en el barrio de Font de la Pólvora, según las primeras informaciones difundidas por las agencias. Los autores habrían huido. La investigación de los Mossos d'Esquadra sigue bajo secreto de actuaciones.
Qué pasó en el barrio de Font de la Pólvora
La pelea arrancó, siempre según las primeras versiones, de una
discusión entre dos mujeres. De ahí se pasó a algo mucho peor en plena verbena: disparos y un atropello. La mujer murió por el atropello; el hombre, por las heridas de gravedad. Los dos fallecieron ya en el
hospital Josep Trueta de Girona, donde los médicos no pudieron hacer nada por salvarles. Los responsables están en paradero desconocido.
Los hechos ocurrieron en la noche de San Juan, una de las de mayor actividad en la calle del calendario. La pelea comenzó en vía pública y derivó en pocos minutos en una sucesión de episodios violentos que la policía autonómica trata como una sola causa. Los Mossos confirmaron el caso con un mensaje escueto que deja fuera cualquier hipótesis.
Una parte del comentario posterior se detuvo en el nombre del barrio, como si fuera una premonición. No lo es. El topónimo viene de una
fuente de agua mineromedicinal clasificada a principios del siglo XX como bicarbonatado-cálcico-sódico-manganosa, y de un polvorín militar cercano. La casualidad, aquí, solo sirve para titular.
La batalla a las puertas del Hospital Josep Trueta
Familiares y allegados de los fallecidos protagonizaron una
pelea con los Mossos a las puertas del centro sanitario, según el relato de los hechos, por no permitirles acceder al interior. La escena quedó grabada y circuló con un titular que una parte de los lectores consideró invertido: se hablaba de agentes cargando contra familiares cuando lo que se veía era a un grupo desbordando a los agentes y forzando puertas.
Por ahí fue el segundo rifirrafe. Unos sostenían que el acceso a quirófanos no aporta nada a una operación; otros replicaban que el reproche nace de no entender cómo funciona un duelo en según qué contextos. La discusión se enconó sin que nadie aportara un dato nuevo sobre el crimen.
Los sospechosos, identificados antes que sus rivales
El hilo informativo más relevante llegó después: la casa y la masía vinculadas a los sospechosos aparecieron
destrozadas, y las personas señaladas estarían ya identificadas. Según las informaciones publicadas, los Mossos quieren localizarlas
antes que sus rivales, lo que dibuja un conflicto previo, con cuentas pendientes y riesgo de represalia. Ninguna detención ha sido confirmada de forma oficial.
De dónde salen las armas
El origen de las armas también se discutió, aunque ninguna autoridad ha confirmado siquiera el tipo de arma empleada. Un argumento razonable circuló con fuerza: solo una fracción de los fusiles AK-47 que hay en el mundo se fabrican en Rusia; los hay chinos, rumanos, norcoreanos o pakistaníes. Otro apuntaba a las armas que se pierden de rastro en los conflictos europeos.
La pregunta de fondo es aburrida y por eso no se hace: un arma corta de fuego no se compra en una tienda. Llega por contrabando, por robo o por mercado negro. Que aparezcan fusiles de asalto en un barrio periférico implica una red de suministro que ni se improvisa ni se descubre en una noche. Es especulación, y conviene tratarla como tal.
El suceso como termómetro de la seguridad ciudadana
Buena parte de la reacción colocó el caso en una discusión más amplia sobre
seguridad en determinados barrios y sobre la respuesta que se percibe como insuficiente. Otra corriente fue más lejos y convirtió un suceso concreto en una tesis sobre colectivos enteros. También circuló, sin respaldo estadístico, la idea de una racha de muertes violentas concentradas en 24 horas.
La investigación no atribuye el hecho a ningún grupo, no hay condena ni detención confirmada, y las diligencias siguen cerradas. La diferencia entre un caso y una teoría es exactamente esa.
Con dos muertos, una casa reventada y ningún detenido confirmado, la crónica se escribe sola. El motivo, en cambio, sigue guardado. Que es la forma más elegante que tiene un juzgado de decir que todavía no hay respuesta.