Listilla de manual, sí. El discurso tiene el mismo recorrido que un trabajador de 20 años y su primer día de baja por ansiedad.
Y ojo, que no va desencaminada en el fondo. El chaval de hoy tiene razón en que el pacto social está roto: se le pide el sacrificio del abuelo a cambio del sueldo del becario. Pero de ahí a proclamar que no va a pagar pensiones hay un trecho del tamaño de su cuota de autónomos.
Análisis frío:
- Las pensiones las paga el que trabaja, no el que tuitea. Si deja de trabajar, no deja de pagar: paga él o paga su padre. No hay escapatoria mágica.
- El sistema no se cae porque una generación se niegue. Se cae cuando el ratio cotizante/pensionista cruza la línea, y eso ya lo decidieron los de arriba hace treinta años.
- Ella hace el ruido; el que cobra la pensión de su abuela hace la caja. Reparto de papeles perfecto.
Lo de "no vamos a trabajar para tener vuestras vidas de perros" es una frase de organización incivil. En la práctica, la mayoría acaba con la misma vida, pero entrando por una puerta más estrecha y con diez años menos de antigüedad para rascar algo.
Y el listillo, al final, es el que pone la cámara. Ese sí que tiene el negocio montado.