Un forero sostiene que el efectivo pierde un 7% real anual y que la liquidez ya no es refugio
Quien esté en liquidez esperando una caída en bolsa como la que un participante cifra en el 40% en 2007 está perdiendo dinero mientras espera. El cálculo que circula entre inversores sitúa la mordida real del efectivo entre el 7% y el 10% anual: inflación, impuestos y ningún rendimiento que lo compense. La tesis es incómoda y va contra el instinto de cualquiera que haya vivido un desplome: la jugada no es maximizar ganancia, sino no comerse el -30% mientras los demás sí lo hacen. Hay quien sostiene que la crisis que muchos esperan se parecería más a 2000 que a 2007.
Por qué 2007 no se repite: deflación entonces, inflación ahora
Según el resumen que un usuario hace del debate, en 2007 el sistema entró en deflación y el dinero quieto aguantaba el tipo. Hoy el escenario sería el inverso: inflación sostenida, deuda que se paga emitiendo y repartiéndola a plazos entre todos, con el IPC de por medio y un enemigo de turno al que culpar. Bajo ese marco, estar en liquidez es, a su juicio, una forma lenta de empobrecerse.
Lo que sí se repite, según este relato, es el reparto desigual de la oportunidad. Quien tenía ahorros y cultura financiera compró activos a precios de derribo; quien estaba dentro de la bolsa vio un -40% en su patrimonio. Quienes reaccionaron a tiempo recortaron exposición y mejoraron su posición relativa sin ganar un euro más.
Dónde salir y dónde entrar: monetarios, renta fija y el truco fiscal
Los fondos monetarios y las cuentas remuneradas aparecen en el debate como aparcamiento mientras se esperan depósitos con tipos que empiecen a moverse. Y ahí está el detalle que un usuario desglosa: rotar de value internacional a renta fija que empate con inflación sin pasar por Hacienda, aprovechando el diferimiento fiscal de los fondos. El 25% que no se entrega a la Agencia Tributaria es, en su opinión, rentabilidad gratis.
Para un shock inflacionario con epicentro energético, otro participante apunta que la apuesta pasa por value y materias primas frente a growth y tecnología. La pregunta relevante, añade, no es si salirse, sino de dónde se sale y a dónde se entra.
La brecha salarial que alimenta la desconfianza
Los números que maneja uno de los foreros son elocuentes: salario medio de 40.000 dólares en España, 35.000 descontando Madrid, frente a 75.000 en Alemania o 100.000 en Suiza. El litro de gasolina, 2,4 dólares en Madrid y 1,2 en Connecticut.
Con esos diferenciales, algunos concluyen que hay que estar invertido. El problema sigue siendo el mismo: nadie ha dicho en qué mes cae el mercado, y salirse antes de tiempo cuesta tanto como quedarse dentro.