Bonos de EEUU al 5%: rentabilidad o trampa
La rentabilidad del bono estadounidense se ha instalado en el 5%, un nivel que ha reabierto el interrogante sobre si es la última gran oportunidad de renta fija o una antesala del desastre. La pregunta no es trivial: con la máquina de imprimir billetes en marcha, la inflación amenaza con comerse cualquier ganancia real. Hay quien recuerda que para un jubilado que solo quiere vivir de cupones, la devaluación del principal importa poco.
La inflación que se come el 5%
El argumento del dinero basura planea sobre el bono americano. Si la Reserva Federal sigue imprimiendo, la rentabilidad nominal del 5% puede ser una ilusión óptica. Y para el inversor europeo, añade un riesgo extra: el tipo de cambio. Quien compra deuda en dólares asume que, si la divisa gira en contra, el cupón se esfuma. Tanto que algunos prefieren monetarios o, directamente, una moneda fuerte externa por si Europa también colapsa. La tentación del 8% de Whirlpool, recién rescatado, ilustra hasta dónde llega el riesgo para quien busca rentabilidad garantizada.
El PER que no da la talla
La otra pata del debate es el efecto sobre la renta variable. Con bonos al 5% a 5-10 años, cualquier empresa debería cotizar con un ratio acción/beneficios inferior a 20. La realidad es que pocas lo cumplen, y las que lo logran es por deuda o estancamiento. Con un activo sin riesgo rindiendo eso, el dinero institucional migrará a la deuda y las acciones sufrirán.
El interrogante de fondo queda flotando: si la bolsa USA acaba subiendo sin piedad mientras la moneda se deprecia, como ya se ha visto en otras latitudes, el 5% habrá sido un espejismo. Por ahora, el único consenso es que nada es gratis. Y con la máquina de imprimir en marcha, puede ser la mayor certeza de hoy y la mayor decepción de mañana.