Franco, cada día que pasa la gente te quiere más
¿Por qué un dictador muerto hace 50 años sigue generando titulares, homenajes y broncas? La pregunta no es retórica: en el 50 aniversario de su muerte, el Gobierno de Pedro Sánchez ha impulsado una serie de actos conmemorativos que han reabierto la guerra cultural en España. La izquierda celebra que se recuerde a Franco para que no se repita; la derecha denuncia que se usa su figura para tapar la corrupción y la gestión de la DANA. Y en medio, un dato que descoloca: según un cálculo que circula, con Franco un camarero y un ama de casa pagaban un piso de 90 metros cuadrados en Madrid en 10 años, con tipos de interés al 10%. Hoy, una médica y un arquitecto tardan 40 años en hacer lo mismo.
El 50 aniversario de la muerte de Franco: actos, homenajes y polémica
El Gobierno de Pedro Sánchez ha organizado más de 100 actos para conmemorar la muerte de Franco, una decisión que ha sido recibida con división. Por un lado, se argumenta que es necesario recordar lo que fue el
franquismo para evitar su blanqueamiento. Por otro, se critica que estos homenajes se producen mientras la DANA de Valencia aún está reciente y los casos de corrupción salpican al PSOE. «100 homenajes a un dictador de hace 50 años con la dana hace dos días para ocultar los casos de corrupción», resume una de las posturas más repetidas. La polémica se aviva con declaraciones como la de Ramón Espinar, ex secretario general de Podemos en Madrid, que llamó a «volar» con «200 kilos de dinamita» la cruz del Valle de los Caídos, un exceso verbal que la oposición ha utilizado para acusar al Gobierno de radicalidad.
¿Por qué se compara la economía de Franco con la actual?
La comparación económica es uno de los ejes del debate. Se sostiene que durante el franquismo España se convirtió en la séptima potencia industrial del mundo, con una economía sólida, industria potente y seguridad ciudadana. Frente a ello, se critica el cierre de minas, siderúrgicas, empresas de automoción, el desmantelamiento de centrales térmicas y nucleares, y la destrucción del campo para instalar placas solares. El cálculo más repetido es el del acceso a la vivienda: un camarero y un ama de casa pagaban un piso de 90 metros cuadrados en Madrid en 10 años con tipos de interés al 10%, mientras que hoy una médica y un arquitecto tardan 40 años. Sin embargo, no todos aceptan estas cifras: hay quien afirma que «ni una de esas cifras es siquiera remotamente cierta» y que se trata de propaganda. La discusión sobre los pantanos es otro ejemplo: se atribuyen a Franco, pero se recuerda que fueron encargados por Indalecio Prieto durante la Segunda República, aunque el ingeniero tuvo que exiliarse y volvió después de la guerra para trabajar para el Caudillo.
La represión franquista: ¿justicia o venganza?
Uno de los puntos más tensos es la consideración de la represión. Una corriente sostiene que «la represión franquista fue juzgar con garantías a todos los que habían cometido crímenes ignominiosos durante el 36-39» y que solo se condenó a muerte a asesinos probados, con muchas penas conmutadas. Otra lo rechaza de plano y lo califica de venganza. Se establece un paralelismo con los juicios de Nuremberg, argumentando que fue «justicia de los vencedores». La discusión deriva hacia la Guerra Civil: se debate si fue una lucha entre demócratas y fascistas o entre comunistas, socialistas radicales, anarquistas y separatistas, con acusaciones cruzadas de reescribir la historia.
El legado de Franco en la cultura y la vida cotidiana
El debate también toca aspectos culturales. Se menciona que con Franco no se podía bailar, pero se responde con ironía: «Si la gente era tan pobre y estaba oprimida ¿por qué bailaba?». Se alude a las bailarinas y a la censura, y se contrapone la libertad actual con la moral impuesta entonces. Otro hilo de discusión es el uso de la figura de Franco por parte de la izquierda: «Gracias al PSOE y Pedro Sánchez mucha gente va a conocer a Francisco Franco y al régimen franquista», se afirma, sugiriendo que la conmemoración puede volverse en contra de quienes la promueven. La frase «Franco ha muerto» se repite como obviedad, pero se añade que «la reencarnación no existe» para zanjar el debate.
¿Quién fue Francisco Franco?
Francisco Franco Bahamonde fue un militar y dictador español que gobernó el país desde 1939 hasta su muerte en 1975. Lideró el bando sublevado en la Guerra Civil y estableció un régimen autoritario de corte fascista, con un partido único, censura y represión de los opositores. Su figura sigue siendo objeto de controversia: para unos, fue un salvador de España que evitó el comunismo y sentó las bases del desarrollo económico; para otros, un genocida que reprimió brutalmente cualquier disidencia. La Ley de Memoria Histórica y los actos de conmemoración buscan mantener viva la memoria de las víctimas y evitar la exaltación de su figura.
El impacto de los actos de conmemoración en la política actual
Los actos por el 50 aniversario de la muerte de Franco han tenido un impacto directo en la política española. El Gobierno de Sánchez los presenta como un ejercicio de memoria democrática, pero la oposición los ve como una cortina de humo para desviar la atención de la DANA y los casos de corrupción. La polémica declaración de Espinar sobre la cruz del Valle de los Caídos ha sido utilizada para acusar al Ejecutivo de alentar la radicalización. Mientras, en el debate público se multiplican las comparaciones económicas y sociales entre la España de Franco y la actual, con cifras que unos esgrimen y otros desmienten. La discusión sigue abierta y parece lejos de cerrarse.
Al final, la conclusión es la de siempre: Franco ha muerto, pero su fantasma sigue votando en cada elección. Y mientras unos le prenden velas y otros le quieren quemar la cruz, lo único cierto es que el personaje sigue dando de comer a más de uno.