¿Qué hace Francia con 1.500 millones de euros en medios antiincendios que España no consigue ni con 7.000?
Francia ha destinado 1.500 millones de euros a reforzar su capacidad de extinción de incendios forestales. La cifra, que podría parecer elevada, queda empequeñecida al lado de los 7.000 millones que España gasta anualmente en apagar fuegos, según datos del sector. La diferencia no está en el presupuesto, sino en la eficiencia.
Centralización francesa frente a las 17 taifas españolas
Mientras Francia cuenta con un sistema centralizado de gestión de incendios, España reparte competencias entre 17 comunidades autónomas, cada una con su propio cuerpo de bomberos, medios aéreos y normativa. El resultado es una duplicidad de gastos y una coordinación deficiente. Por ejemplo, la flota de hidroaviones Canadair, que depende del Estado, suma 14 aparatos (10 CL-215T y 4 CL-415), pero en julio de 2026 solo 7 estaban operativos. En los años 90, la base de Torrejón y Getafe albergaba más de 40 hidroaviones. Hoy, con más superficie arbolada y más población, la flota se ha reducido a menos de la mitad.
El coste de la ineficiencia: 250.000 evacuados y 45.000 hectáreas en Burdeos
El incendio de Burdeos, que ha obligado a evacuar a 250.000 personas y ha calcinado 45.000 hectáreas, es un ejemplo de que los medios no lo son todo. Pero la capacidad de respuesta francesa, con el uso de aviones A400M adaptados para lanzar retardante, contrasta con la situación española: 10 helicópteros antiincendios de fabricación rusa permanecen inmovilizados por la UE, mientras que el Gobierno central ha priorizado otros gastos como 20.000 millones en políticas de igualdad, 4.500 millones en ayuda al desarrollo y 165 millones en pensiones a Palestina, según fuentes citadas en el debate.
La prevención, la asignatura pendiente
El verdadero problema no es solo la extinción, sino la prevención. En zonas como la Montaña de León, la quema de un abedular milenario en 2025-2026 ha devastado la economía local, ahuyentando a los pocos jóvenes que quedaban. La mayoría de los incendios son provocados y la falta de gestión forestal multipla los daños. Centralizar la extinción y dejar la prevención a las autonomías podría ser una solución, pero el debate sigue abierto.
Y mientras tanto, Francia presume de sus 1.500 millones. Aquí, con 7.000, seguimos prendiendo fuego al dinero.