FNAC rechaza la garantía de unos auriculares alegando "desgaste" sin informe técnico: ¿es legal?
Un consumidor denuncia que FNAC rechazó la reparación de unos auriculares en garantía por "desgaste por uso", sin presentar ningún informe técnico que lo acredite. Según la normativa de consumo de la UE, si el vendedor rechaza la garantía, debe demostrar que el defecto se debe a un uso indebido. A partir de los seis meses de la compra, la carga de la prueba se invierte: es el vendedor quien debe probar que el fallo no es de fábrica. En este caso, FNAC no aportó peritaje ni análisis, lo que podría vulnerar los derechos del consumidor.
El "desgaste" como excusa recurrente
La estrategia de alegar desgaste sin evidencia no es nueva. Muchos consumidores se encuentran con la misma respuesta en distintos productos, desde auriculares hasta electrodomésticos. La normativa española, basada en la Directiva 1999/44/CE, establece que la garantía cubre los defectos de conformidad durante dos años. Si el problema aparece en los primeros seis meses, se presume que existía desde el origen; si es después, el vendedor puede exigir pruebas, pero no sin un dictamen técnico.
En el hilo se mencionan experiencias positivas con otras cadenas: Lidl devolvió el importe total de una freidora de aire sin exigir el envío, y Decathlon cambió un reloj sin problemas. Esto contrasta con la política de FNAC, que parece basarse en una inspección visual sin rigor.
El trasfondo del denunciante y la controversia
Parte de la discusión se centró en la identidad del afectado, Bernat García, vinculado a CCOO. Algunos comentaristas pusieron en duda su credibilidad, pero el fondo del asunto no debe depender de quién reclama. La ley es clara: el vendedor no puede esconderse tras apreciaciones subjetivas. Si las almohadillas se degradan por uso normal, eso es un defecto de durabilidad que la garantía debería cubrir, salvo que el fabricante haya especificado una vida útil mínima.
¿Qué hacer ante un rechazo sin informe?
Los expertos recomiendan solicitar por escrito la negativa y exigir el informe técnico. Si no lo proporcionan, se puede acudir a la Junta Arbitral de Consumo o a la OMIC. En casos como este, la falta de prueba juega a favor del consumidor. La pregunta que queda en el aire es cuántos aceptan el "desgaste" como argumento definitivo sin saber que la ley les ampara.
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