El fin de fiesta de la deuda: 40.000 millones solo en intereses
El bono español ha roto la última referencia que le quedaba y el mercado mira ya al
7,68% que se marcó en 2012. El diagnóstico con el que arranca el análisis es que los mecanismos de control de la curva de tipos han dejado de funcionar: cualquier intervención se traduce en más inflación y la inflación, a su vez, empuja otra vez el rendimiento hacia arriba. Un bucle sin freno. La borrachera de deuda pública, resumen,
se ha terminado.
¿Cuánto paga España al año por su deuda?
La cifra que ordena todo lo demás es la de los intereses, según el cálculo que se repite en el hilo:
40.000 millones de euros anuales solo en cupones, y eso sin tocar el principal, que seguiría creciendo a un ritmo de
100.000 millones al año. Traducido: cada subida del rendimiento no se paga con un ajuste contable, se paga con guarderías, hospitales y nóminas públicas que no se financian. La bola rueda y el volumen que hay que refinanciar es cada vez mayor. El análisis no discute la cifra; discute si sirve de algo discutirla.
El 4,8%: dónde está el punto de aguante
Aquí es donde el análisis se parte. Una corriente sostiene que, con el rendimiento en el entorno del
4,8%, España podría aguantar varios años sin que la cosa reviente: es durísimo, pero sostenible durante un tramo largo. La otra corriente responde que sostener no es salir. Con ese nivel de refinanciaciones, el país se instala en una decadencia lenta, y el destino es lo que se ha llamado el tercermundo. Nadie ha cerrado el cálculo de cuántos años aguanta el 4,8% antes de que el interés compuesto se coma el margen.
El BCE, el rescate y el impuesto que no sale en el BOE
Cuando se pronuncia la palabra rescate conviene mirar atrás. El de 2012, según la lectura que se sostiene en el hilo, no rescató a España: rescató a los acreedores alemanes y franceses que tenían nuestra deuda, y lo pagó el contribuyente del momento y el de después. La próxima vez el envoltorio será otro —«instrumento», «mecanismo», compras en el mercado secundario— y el fondo, el mismo. Si el
BCE compra deuda a mansalva, eso se llama monetización y se cobra en el supermercado. Un impuesto sin publicación oficial.
La prima de riesgo y el bono español no caen solos
Conviene no leer nuestra curva como un caso aislado. La prima de riesgo española se mantiene baja por el mismo motivo que las de alrededor, y el problema no es exclusivamente español. Si el conjunto de la Unión Europea arrastra, arrastra con nosotros. Es el argumento que rebaja cualquier triunfalismo: no habrá un bono español héroe ni un castigo solo para Madrid, sino un mismo movimiento para todos.
Del análisis técnico a la cortina de humo
También hay hueco para el humor. ¿Sirve el análisis técnico para un bono soberano? Sí, porque los dibujos molan y porque los bancos centrales hacen sus propios dibujos con la geopolítica. Mientras tanto, parte de la conversación se desvía hacia asuntos ajenos —el caso de Mari Carmen y el rosario de decretos—, y no falta quien pide centrarse: aquí se habla de dinero público, no de cortinas de humo.
Con el bono en el entorno del 4,8% y la vista puesta en el 7,68% de 2012, el dato que falta es el del tiempo. Cuántos ejercicios aguanta ese nivel sin que los intereses se coman cualquier margen de gasto. Nadie lo ha cerrado, y esa es exactamente la parte incómoda.