Cuando la rueda cuadrada es el menor de los problemas
En plena crisis ferroviaria, una tertuliana de TelePedro soltó la perla: las ruedas de los trenes no son cilíndricas, sino cuadradas. El vídeo se hizo viral, y con razón. Pero lo grave no es que una persona sin formación técnica suelte sandeces en televisión; es que detrás hay una estrategia de intoxicación que busca desviar la atención de los problemas reales del transporte en España.
El vídeo que lo explica todo
En menos de un minuto, la experta en ingeniería tertuliana asegura que las ruedas son "una especie de cuadrado" y que el traqueteo de los trenes se debe a esa forma. Por supuesto, las ruedas reales son troncocónicas (como conos truncados) para autocentrarse en la vía, un principio básico que cualquier estudiante de ingeniería conoce. Pero en la televisión pública afín al Gobierno, la verdad importa menos que el relato: echar la culpa a los trenes de Iryo, de capital italiano, para desviar las críticas sobre la gestión de Renfe y Adif.
La reacción en redes fue inmediata. Los gifs de ruedas cuadradas rebotando sobre vías imposibles corrieron como la pólvora. Pero la pregunta de fondo es: ¿cuánta gente se habrá creído que las ruedas son cuadradas? La respuesta la da el propio formato: la tertuliana tartamudea al soltar el bulo, como si intuyera que no cuela, pero lo suelta igual. Eso es lo peligroso.
Un síntoma de la degradación mediática
No es un caso aislado. La estrategia de algunos medios afines es sembrar confusión sobre problemas técnicos para que el ciudadano medio acabe pensando que "todos son iguales" o que "no hay solución posible". Si las ruedas son cuadradas, ¿cómo se va a arreglar la red ferroviaria? Mejor no hablar de los fallos en el mantenimiento, de la falta de inversión o de los sobrecostes en los trenes de ancho variable.
El daño no es solo a la credibilidad de los medios, sino a la capacidad del país para abordar problemas reales. Mientras unos discuten si las ruedas son cuadradas o redondas, otros están decidiendo recortar vuelos domésticos para impulsar el tren... un tren que, según la misma lógica, tendría ruedas cuadradas y por tanto sería inviable. ¿Coincidencia?
La ingeniería frente al fuego amigo
Lo curioso del caso es que, como señalan algunos análisis, las ruedas de los trenes no son cilíndricas sino ligeramente cónicas, precisamente para garantizar la estabilidad en curvas. Pero de ahí a decir que son cuadradas hay un abismo que solo se salta con desconocimiento o mala fe. La tertuliana ni siquiera supo articular una explicación mínimamente coherente; pero eso no importa porque no va dirigido a ingenieros, sino a un público que ya está predispuesto a creer que "todo está mal" y que "el Gobierno hace lo que puede".
Al final, el ruido generado por este tipo de intervenciones consigue que nadie se fije en lo esencial: los trenes de Iryo tuvieron problemas en sus primeras semanas de operación, pero los trenes de Renfe también los tienen. La diferencia es que unos tienen un ministerio que los defiende y otros no. Y las ruedas, por supuesto, son redondas (o cónicas, que viene a ser lo mismo).
El problema no es que una tertuliana ignore la forma de una rueda; es que haya una audiencia dispuesta a tragarse cualquier cosa con tal de no reconocer que el sistema falla por razones estructurales, no por la geometría de las piezas. Mientras, el tren sigue traqueteando, y no por culpa de las ruedas cuadradas.
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